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Sueño de Navidad: Adultos mayores, hija y nieta con discapacidad subsisten en la pobreza
En esta ocasión Sueño de Navidad viaja hasta Puriscal para conocer un adulto mayor y su familia.
En esta ocasión Sueño de Navidad viaja hasta Puriscal para conocer un adulto mayor y su familia.
El camino que lleva a la familia que conocemos en esta historia es muy complicado porque para llegar hasta su hogar deben de caminar por unas empinadas gradas en medio de la tierra y el barro, y para un adulto mayor enfermo de cáncer es aún más dificil.
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Mesías, su hijo, es el encargado de subirlo a miles costos. Lo más triste es que luego del esfuerzo por subir lo que encuentra es esta casita, golpeada por los años y por la tremenda pobreza que los acecha.
José María llegó hace 27 años a esta propiedad municipal y a falta de tener dónde ir, se quedó para siempre, por lo menos hasta que la municipalidad le reclame el terreno.
Aquí viven el viejito, su esposa Caridad, su hija Elsa que tiene retraso mental y Mesías, el único de la familia que no tiene problemas de salud.
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Esta también es la casa de Marcela, una nieta, a quien la mamá, cansada del síndrome de Down, dejó en manos de los abuelos.
Podríamos decir que viven con muy poco, pero en realidad es tan poco lo que tienen, que esto es más sobrevivencia que otra cosa.
Mesías y Carmen son quienes más sufren la situación y también son quienes cargan con todas las tareas de la casa. Las muchachas pasan en su mundo y el abuelo desde hace 7 años empezó a perder su memoria y la lucidez se asoma muy de vez en cuando.
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Carmen y José María no tuvieron solo a Mesías y a Elsa, pero el resto son como si no existieran, se fueron de la casa y aparecen una vez cada dos o tres años.
Igual la mamá de Marcela, la dejó con los abuelos desde que era niña y se desentendió para siempre.
Pese a que él no la recuerda, Carmen lo acompaña a cada instante, siempre en silencio, quizá con tantos años no hay mucho que decir, por lo menos no con palabras.
Una casa digna, en un lugar que les pertenezca, fue siempre el anhelo de José María, él ya no sabe de esas cosas ni de muchas otras, pero su familia sí sueña con un lugar mejor; una casa donde puedan envejecer tranquilos, donde la enfermedad y el olvido sean más fáciles de sobrellevar.
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