POR Mariana Valladares | 23 de octubre de 2026, 6:50 AM
Las alergias respiratorias pueden generar preocupación en las familias que conviven con perros y gatos. Ante síntomas como estornudos, congestión nasal o tos, algunas personas señalan a sus mascotas como responsables y consideran apartarlas del hogar.
Sin embargo, no siempre es necesario llegar a esa decisión. El neumólogo Carlos Estrada explica que primero se debe determinar si existe una alergia y si el animal es realmente el causante de los síntomas.
“Hay que entender que realmente tiene que ver más con las partículas que tiene la mascota, por ejemplo, el pelo, la presencia de caspa, así como nosotros descamamos la piel, los animales también descaman piel”, explicó Estrada.
El especialista detalló que las reacciones alérgicas no se limitan a la piel. También pueden afectar las vías respiratorias y provocar rinosinusitis, congestión, estornudos, tos y, en algunos casos, crisis de asma con dificultad para respirar.
Además, advirtió que no todas las personas que presentan síntomas cerca de un perro o un gato tienen necesariamente una alergia provocada por ese animal.
“Usualmente, con el tema de mascotas hay que ver esos tres escenarios: el que ya es alérgico, el que no sabía que es alérgico y ya se hace el diagnóstico al exponerse, y el que tal vez confunde el factor de la mascota con otros elementos que pueden dar alergia”, señaló.
La humedad, el polvo, los virus y otros factores ambientales también pueden explicar o agravar los síntomas. Por eso, Estrada recomienda una valoración médica que permita identificar el origen del problema y determinar el tratamiento correspondiente.
¿Cuándo es necesario evitar el contacto con la mascota?
La doctora Alejandra Calderón Hernández, profesora de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA), explicó que existen alérgenos de origen animal relacionados con las mascotas, incluidos componentes de la saliva.
Según la especialista, una persona puede desarrollar esta alergia incluso en la edad adulta, aunque antes conviviera con animales sin presentar problemas.
Si existe sospecha, recomendó acudir a un alergólogo o dermatólogo para realizar las pruebas correspondientes y confirmar el diagnóstico.
Calderón indicó que algunas personas podrían necesitar una terapia de hipoinmunización para poder convivir con una mascota. No obstante, advirtió que hay casos en los que la exposición representa un riesgo importante.
“Las personas que tienen una alergia confirmada a los animales deben evitar el contacto si existe riesgo de una reacción grave”, afirmó.
La especialista relató el caso de una paciente que desarrolló alergia a los gatos durante la edad adulta. Actualmente, la exposición le provoca incluso un choque anafiláctico, reacción alérgica grave que aparece rápidamente y puede poner en peligro la vida.
¿Qué hacer antes de tomar una decisión?
Estrada insistió en que retirar a la mascota no siempre resuelve el problema, especialmente cuando los síntomas responden a otros factores.
“Lo instintivo sería retirar el animal, que es lo que a veces yo siempre insisto que no es necesario, en la mayor parte de los casos no es necesario deshacerse del perrito, deshacerse del gato, sino más bien corregir el otro factor”, explicó.
El neumólogo añadió que las personas con enfermedades alérgicas pueden recibir medicamentos y, en casos seleccionados, tratamientos específicos para reducir su sensibilidad a determinados alérgenos.
También recordó que el manejo debe adaptarse a cada paciente. Si las pruebas y la valoración médica confirman una reacción grave ante un animal específico, evitar la exposición puede ser indispensable.
Por eso, antes de decidir que un perro o un gato debe salir del hogar, los especialistas recomiendan confirmar la causa de los síntomas y valorar las alternativas de tratamiento.
La convivencia puede ser posible en muchos casos, pero debe priorizarse la seguridad de la persona cuando existe una alergia grave.
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