Nacional
Seis de cada 10 hogares dependen de televisión abierta: ¿qué pasaría sin ella?
En zonas rurales, como en Santa Cruz de Turrialba, algunas familias dependen de una antena "de aire" para acceder a los canales de televisión nacionales.
José Enrique Vásquez, un joven de 26 años, ajusta con cuidado la antena de su casa en busca de señal para el televisor. Esa antena de aire es, para él y su familia, el único medio para informarse y entretenerse.
Vásquez vive en Cocorocas, una pequeña comunidad costera que pertenece al distrito de Chomes, en Puntarenas. La zona, ubicada en la desembocadura del río Lagarto, enfrenta importantes niveles de pobreza y vulnerabilidad.
En hogares que enfrentan la pobreza extrema, incluso la televisión abierta es un lujo."Si uno lo saca aquí se comienza a pegar, vea. Si yo lo vuelvo a meter aquí, vuelve otra vez la señal. Esto es un costo. Cuando no entra Canal 7 entra el 6, cuando no es el 6, entra el 7. Viera qué costo con estas antenas. No hay de otra, no hay otra forma para poder ver televisión. Y cuando llueve, no se ve nada. Se pone negra la pantalla. Ningún canal entra. Viera qué costo", explicó José Enrique.
De acuerdo con la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL), en Chomes la televisión por suscripción llega, en promedio, a apenas el 33% de las viviendas. La situación no es exclusiva de esta comunidad.
Según un reportaje reciente de Teletica.com, la cobertura de televisión por suscripción en el país cayó de 51% en 2021 a 43% en 2025.
"Nosotros tenemos antena normal, no tenemos esas antenas (satelitales) porque son demasiado caras. Por eso no podemos tener esas antenas. Son muy caras", amplió Vásquez.
Ante ese panorama, muchos hogares de Cocorocas se las arreglan con lo que capta la señal por aire. Para muchos, la televisión es el único entretenimiento disponible, día tras día.
"Viera que se va mucho. Se va demasiado. Hay veces en que se ve y hay veces en que no se ve. Tenemos que hacerla para allí, para acá, para allí, para acá, para que se pueda ver", comenta doña Marta Cecilia, madre de José Enrique.
En comunidades como Cocorocas, incluso la televisión abierta —la opción más básica y accesible— se convierte en un lujo que no siempre está garantizado.