POR Luis Jiménez | 28 de agosto de 2026, 14:30 PM

Docentes y estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) recorren ríos y largos caminos para llegar a comunidades indígenas donde los parásitos intestinales siguen afectando a la niñez.

Para llegar a Tanagra, en Sixaola de Limón, hay que recorrer un extenso trayecto. En esta comunidad indígena Ngäbe viven unas 125 personas y durante años las familias dependieron de pozos que podían contaminarse con las inundaciones (ver video adjunto).

Después de casi seis años de organización, consiguieron un punto de agua potable. Pero la amenaza de los parásitos intestinales no desapareció.

La UCR aporta análisis de laboratorio, diagnóstico, prevención y tratamiento en esta comunidad.

En una de las muestras, los investigadores encontraron una gran cantidad de parásitos.

El trabajo contra los parásitos intestinales se extiende a 24 zonas del país, rurales e indígenas. En casi 18 años, la UCR ha capacitado a unas 5.170 personas y realizado más de 4.800 análisis.

La universidad seguirá regresando cuando las comunidades lo soliciten. Porque combatir los parásitos no solo implica tratarlos: también significa mejorar las condiciones que permiten que vuelvan.

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