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Casi la mitad de adultos en el mundo no logra tener los hijos que quiere, según UNFPA
La investigación señala que Costa Rica vive una tasa de natalidad ultrabaja; solo Chile tiene una cifra inferior en la región.
Costa Rica atraviesa una transformación demográfica a un ritmo que pocos imaginaban. Cada año nacen menos niños y la tasa de fecundidad se desploma hasta ubicarse entre las más bajas del mundo.
El reloj demográfico no se detiene y el país enfrenta un desafío histórico para su futuro (ver video adjunto).
Actualmente, Costa Rica se encuentra por debajo del “nivel de reemplazo”, es decir, el promedio de hijos por mujer necesario para que una población se mantenga estable. El escenario en el que el país vuelva a alcanzar niveles vistos hace 20 años es prácticamente imposible.
En el Fondo de Población de las Naciones Unidas coinciden con esta visión.
Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Costa Rica y Chile son las naciones con el menor número de hijos por mujer; sin embargo, nuestro país redujo su tasa de fecundidad de forma más acelerada.
“Ha tenido (el país) un acelerado descenso de fecundidad, prácticamente desde 1960; pero se nota una aceleración en ese descenso, particularmente entre el 2000 y el 2007, que se pasó de 2.2, 2.3 por muje a 1.8. Y recientemente, desde el 2017 para acá, se ha llegado a niveles de ultrabaja fecundidad”, explicó Gilbert Brenes, demógrafo y estadístico del Centro Centroamericano de Población.
En 1990, cada costarricense tenía en promedio 3,1 hijos, mientras que en Chile la cifra era de 2,7. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), para 2024 la tasa en Costa Rica fue de 1,2 hijos por mujer, igual a la reportada por la CEPAL ese mismo año para Chile. Esto evidencia que la tendencia ha sido más acelerada en territorio nacional.
“Se considera que Costa Rica es uno de los países latinoamericanos que tienen tasas globales de fecundidad de las más bajas; pero este fenómeno se está observando en otros países. Si bien es cierto que Costa Rica se podría considerar un líder en términos de ese descenso en la fecundidad, es un proceso que se está observando en varios países de la región”, agregó Brenes.
¿Qué significa realmente esta caída? ¿Quieren los costarricenses tener hijos?
“Muchas personas dicen: la verdad es que yo quisiera tener, en este momento, un proyecto de vida con una familia, tener hijos o más hijos de los que tengo, pero la economía no me lo permite, no he podido atender mis problemas de infertilidad, no he podido adquirir una vivienda que me dé el espacio propicio para tener la convivencia con mi familia, o tener una pareja que realmente se comprometa”, detalló Juan Luis Bermúdez, director país del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
El caso de Warren Orellana refleja parte de esta realidad. Siempre soñó con ser padre y hoy tiene un bebé de seis meses; sin embargo, asegura que no tendrá más hijos, pues la economía no se lo permite.
Si cada vez menos personas tienen hijos, el envejecimiento de la población se acelerará, un escenario que no estaba previsto. La gran pregunta es si Costa Rica está preparada para enfrentar esta transformación demográfica. En próximas entregas se analizarán las consecuencias económicas, el impacto en el sistema de pensiones y qué están haciendo —o dejando de hacer— las autoridades ante este cambio histórico.
Porque la caída de la natalidad no es solo un dato estadístico: es un reflejo de cómo vivimos, cómo trabajamos y cómo definimos el futuro del país.