POR Mariela Montero Salazar | 13 de junio de 2026, 9:04 AM

Mientras Costa Rica mantiene el discurso de avanzar hacia la descarbonización y reducir su dependencia de los combustibles fósiles, la realidad del consumo energético apunta en la dirección contraria.

Los datos de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) muestran que, en apenas cinco años, las importaciones de combustibles derivados del petróleo aumentaron un 41,6%. El país pasó de importar 17,1 millones de barriles en 2020 a más de 24,2 millones en 2025.

La cifra refleja una paradoja: Costa Rica produce casi toda su electricidad con fuentes renovables, pero continúa dependiendo completamente del petróleo para movilizar personas, mercancías y buena parte de su actividad económica.

"Definitivamente, mientras tengamos crecimiento económico vamos a incrementar el consumo energético", reconoció la presidenta ejecutiva de Recope, Karla Montero.

"Si hay desarrollo económico siempre vamos a tener un aumento. Eso se da en todas las fuentes, por consumo de combustibles y también eléctrico", afirmó.

Actualmente, el 100% de los hidrocarburos que consume el país son importados, una condición que expone a Costa Rica a las fluctuaciones de los mercados internacionales, conflictos geopolíticos y variaciones en los precios del crudo.

El producto más importado continúa siendo el Diésel. En 2025 ingresaron al país 8,8 millones de barriles de este combustible, un 32% más que en 2020.

¿Cómo reducir la dependencia?

Para la investigadora del Programa Estado de la Nación y coordinadora del capítulo ambiental, Karen Chacón, el problema no es la ausencia de metas, sino la falta de transformaciones estructurales para alcanzarlas.

"Ha habido metas importantes, en su momento la carbono neutralidad, en su momento el Plan Nacional de Descarbonización, pero en la práctica no se ha logrado porque para eso hay que tocar el sector transporte y eso no se ha hecho", afirmó Chacón.

Según la experta, tanto las estadísticas de consumo de combustibles como los inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero reflejan la misma tendencia: Costa Rica continúa dependiendo del petróleo para sostener buena parte de su actividad económica y de movilidad.

Por su parte, la presidenta ejecutiva de Recope reconoce que reducir la dependencia petrolera pasa por impulsar combustibles más limpios y diversificar la matriz energética del país.

"Hay decisiones país que tomar. Hemos puesto sobre la mesa en la Asamblea Legislativa la transición no solo eléctrica, sino con combustibles limpios. Tenemos una infraestructura que es altamente compatible con tecnologías de combustibles limpios que están en desarrollo", afirmó.

Entre las alternativas que impulsa la institución figura la incorporación de etanol, aunque también tienen interés en opciones como biodiésel, biogás y combustibles sostenibles para aviación.

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