POR Daniela Mora | 4 de julio de 2016, 1:42 AM

En el Hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas están decididos a que las mujeres no pierdan la sonrisa en el momento del parto.

Por eso ahora los bebés llegan en medio de aromaterapia, masajes y mucha alegría.

En la Sala de Labor del hospital, en lugar de estrés, hay masajes, aromaterapia y música.

Las medidas forman parte de un plan que el centro médico puso en marcha hace un año, para tener partos más humanizados.

Uno de ellos es el pequeño Kalanny, quien tiene apenas un día de nacido. Su madre es primeriza y llegó al hospital con mucho miedo.

Estuvo varias horas con suero para dilatar, pero no funcionó hasta que hizo ejercicios especiales en esta esfera medicinal.

Para los trabajadores del Monseñor Sanabria, lo más importante es que las mamás salgan del lugar con una sonrisa.

Y que el momento del parto se quede grabado en su memoria como una experiencia muy positiva.