Mundial 2026
“Uno llega golpeado y extraña a sus hijos”: Mauricio Solís cuenta lo que nadie ve del Mundial
Solís jugó dos Copas del Mundo consecutivas: fue parte de las selecciones de Costa Rica que estuvieron en 2002 y 2006.
Luego de clasificar a Italia 90, la Selección Nacional tuvo que esperar hasta la Copa del Mundo 2002 para regresar a la fiesta grande del fútbol. Hizo lo propio para el Mundial 2006.
Mauricio Solís fue pieza clave de ambos combinados. Era un jugador importante en el esquema de Alexander Guimaraes.
En medio de la Copa del Mundo 2026, Solís recordó su experiencia colectiva en entrevista con Teletica.com.
¿Cómo pone en perspectiva lo que lograron para los Mundiales de 2002 y 2006?
Bueno, yo creo que fueron eliminatorias históricas, principalmente la del 2002. Nosotros en ese hexagonal, si mal no lo recuerdo, creo que solo perdimos contra Estados Unidos. En los demás partidos hubo empates en algunos encuentros, principalmente el primero aquí contra Honduras, y después la eliminatoria fue muy buena.
En el 2006 creo que tuvo un cierre muy bueno, que fue ya la clasificación. Cuando fuimos a Panamá, hubo momentos difíciles al inicio de esa eliminatoria también, pero creo que nosotros hicimos mucho mérito para clasificar y de la manera en que lo logramos.
Por ejemplo, en la del 90, yo creo que Costa Rica aprovechó también el factor de que México no estaba en esa eliminatoria. Y bueno, luchó y fue a ese Mundial tan histórico para todos.
Pero en el 2002, principalmente, creo que fue una eliminatoria en la que, quitando ese partido contra Honduras acá, que fue tan difícil en el inicio, después el equipo se comprometió. Hubo mucha química, mucha sinergia en el grupo y se logró esa clasificación con anterioridad, con mucha solvencia y siendo líderes de la eliminatoria. En el 2006 fue algo parecido, pero fue una eliminatoria mucho más complicada.
¿Qué cosas no ve la gente de un Mundial?
La gente ve el partido, escucha noticias del equipo, pero no ve otras cosas.
Uno deja a la familia, deja a los hijos y muchas veces solo tiene a los compañeros cerca. Los entrenamientos son muy fuertes. Las madrugadas, las sesiones físicas, los dolores después de entrenar.
Uno llega a la habitación cansado, golpeado, y a veces extraña tener cerca a la esposa o a los hijos para compartir un rato.
Esas son cosas que el jugador no suele decir y que la gente normalmente no ve.
¿Qué tipo de lazos crea compartir un Mundial?
Muchísimos. Hay compañeros que pasan meses o años sin verse, pero cuando uno se encuentra con ellos, existe un sentimiento especial.
Nos une la amistad y también el compromiso que tuvimos al representar al país. Hay una energía, una admiración mutua, porque vivimos experiencias que no vamos a repetir y que solo quienes estuvimos ahí podemos entender.
Eso para mí es muy importante y muy bonito.
¿Cuál fue esa primera sensación que tuvo cuando vio su nombre en la lista?
Sí, te voy a decir. A nosotros nos habían pedido unas medidas de traje, la talla de los zapatos. Entonces uno, con esas cositas, se queda pensando que realmente sí puede estar en la lista, ¿verdad? Hasta el momento en que usted escucha su nombre, o lee su nombre, o lo ve, o lo llaman, y uno ya dice: “Sí, estoy en la lista”.
Es un momento de alegría, de decir que el objetivo se cumplió, ya estamos en esa lista, que tampoco es fácil. Y bueno, ahora viene lo más bonito y el compromiso más grande, que es ir a representar al país.
¿Qué sintió cuando supo que iba a enfrentar a Brasil en el 2002 y a Alemania en el 2006?
Se sabe que va a tocar un equipo grande, campeón mundial, difícil. Cuando nos tocó Brasil, yo recuerdo pensar en Ronaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos, Cafú y toda esa selección que era buenísima.
Pero eso también motiva. Saber que uno va a jugar contra ese tipo de equipos y jugadores genera ilusión.
En el 2006 yo estaba en Guatemala cuando se hizo el sorteo. Salí para entrenar con Comunicaciones y todavía Costa Rica no había salido en los grupos. Cuando llegué al estadio, mis compañeros me dijeron: “Mauricio, les tocó Alemania”.
Yo pensé que me estaban vacilando. No había redes sociales como ahora y ellos fueron quienes me dieron la noticia. Fue muy bonito porque, como jugador, siempre quieres enfrentarte a los mejores.
¿Qué sintió al enfrentar a Brasil en el Mundial 2002?
Para mí fue un momento de orgullo, alegría y satisfacción. Tuve el placer de jugar contra ese tipo de jugadores.
Yo jugué contra Brasil dos veces, una en Copa América y otra en ese Mundial. Son oportunidades muy pocas para enfrentarse a futbolistas de ese nivel.
Había admiración, respeto, pero también motivación y orgullo. Uno quería saludarlos, marcarles, quitarles una pelota, burlarlos. Ya dentro de la cancha, eso formaba parte del juego.
¿Qué significó jugar el partido inaugural del Mundial 2006?
Es algo muy especial porque, como vos lo decís, tenés los ojos del mundo encima.
Los partidos inaugurales siempre generan expectativas. Nosotros queríamos dar una sorpresa en ese Mundial. No nos salió, pero queda la satisfacción de saber que el mundo entero estaba pendiente de nosotros.
Recuerdo ver de cerca a Pelé, que en paz descanse, a Franz Beckenbauer, a Claudia Schiffer y a muchas personalidades. Nosotros no vimos la inauguración porque estábamos en el camerino, pero sí nos cruzábamos con ellos en los pasillos.
Ahí fue cuando realmente sentí que estábamos donde estaban puestos los ojos del mundo.
Cuando recuerda la jugada de Winston Parks contra Turquía, ¿qué piensa?
Claro que la recuerdo. Lo que recuerdo es casi celebrar el gol cuando él remata, porque yo estaba detrás de él, unos 20 metros atrás. Vi cuando se quitó al portero y quedó frente al marco.
No sé qué hubiera pasado si esa pelota hubiera entrado. Imagínese la alegría. Tal vez estaríamos hablando de otra historia. También hubo otras oportunidades en ese partido. Yo tuve una, Walter tuvo otra. Tuvimos opciones para anotar el 2-1.
Esa jugada siempre queda como la pregunta de qué hubiera pasado si hubiera entrado.
¿Qué siente cuando la gente recuerda que fue mundialista y titular en dos Copas del Mundo?
Me siento muy orgulloso de la carrera que tuve, de los momentos tan lindos que viví con la Selección.
Cuando la gente recuerda que jugué con la Sele, que anoté goles importantes o que estuve en dos Mundiales, eso me llena de orgullo. También siento que sigue existiendo un compromiso porque uno debe ser ejemplo. La gente lo observa a uno y siente admiración, así que el comportamiento tiene que ser correcto.
¿Qué le diría a la actual generación de la Selección?
Primero les diría que esa camiseta que están defendiendo vale muchísimo y que hay mucha historia detrás de ella como para no respetarla.
Que sepan que hay un país que siempre los va a apoyar, que los va a querer y que los va a ayudar. Y que no dejen pasar oportunidades, porque cuando pasan es cuando llegan los lamentos.
Ojalá que para la próxima eliminatoria haya más compromiso por parte de los muchachos, que podamos formar un buen equipo. No basta con tener buenos jugadores.
Y ojalá que ese equipo represente al país de la manera correcta y logre clasificar al próximo Mundial, porque definitivamente lo necesitamos.
