POR BBC News Mundo | 11 de junio de 2026, 11:20 AM

"Simplemente, el mayor evento que la humanidad haya visto jamás".

Así describió el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la Copa del Mundo que comienza este jueves en Estados Unidos, México y Canadá.

El máximo dirigente del organismo ha descrito este primer Mundial disputado en tres países y con 48 selecciones como la edición más inclusiva, acogedora y unificadora hasta la fecha.

Sin embargo, muchos otros usarían calificativos distintos.

Por ejemplo, la versión más politizada, la más costosa, la más calurosa o la más contaminante. Y, sin duda, la más lucrativa para la FIFA.

Sea cual sea la perspectiva, parece seguro que —más allá del espectáculo deportivo— esta Copa del Mundo de dimensiones gigantescas podría convertirse en una de las más controvertidas de la historia.

Desde la polémica sobre los costos para los aficionados o el impacto de la geopolítica y las políticas migratorias hasta la seguridad, las condiciones meteorológicas extremas, la sostenibilidad y el papel del presidente estadounidense, Donald Trump, el megatorneo genera tanta inquietud como entusiasmo.

Entonces, ¿cuáles serán los mayores problemas? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Y, ¿qué está en juego?

Getty Images
El Estadio Azteca, en Ciudad de México, se convertirá en el primer recinto de la historia en albergar partidos inaugurales de tres Copas del Mundo distintas: 1970, 1986 y 2026.

Mientras todas las miradas del mundo del fútbol se dirigen este jueves a Ciudad de México de cara al partido inaugural, los países anfitriones ofrecen una imagen vívida de lo que hace que las próximas semanas sean tan fascinantes y retadoras a la vez.

En este gran bastión futbolístico, el legendario Estadio Azteca se prepara para hacer historia como el primero en acoger el inicio de tres Mundiales distintos.

Las expectativas son enormes. Sin embargo, al igual que en el vecino Estados Unidos —donde se disputarán cerca del 75% de los partidos—, el elevado precio de las entradas genera indignación.

En México también preocupa la seguridad en momentos en que el país está sufriendo especialmente la violencia de los grandes cárteles.

En la capital mexicana manifestantes han derribado estatuas de jugadores relacionadas con el Mundial, mientras grupos de maestros que exigen mejores salarios amenazan con perturbar los partidos si no se atienden sus demandas.

Por otro lado, en Tijuana, la presencia de la selección de Irán es el máximo ejemplo de las complejas tensiones políticas que rodean la competición.

A continuación, analizamos las claves que hacen de este Mundial uno de los más controvertidos de la historia.

1. EE. UU. e Irán

Más allá de su enorme magnitud, este torneo carece de precedentes en otros aspectos.

Por ejemplo, nunca antes un país anfitrión había estado en guerra con una nación participante.

El mes pasado, la FIFA confirmó que la selección de Irán había trasladado su base de operaciones de EE.UU. a México.

Fue la consecuencia más reciente de la campaña militar iniciada en febrero, cuando EE.UU. e Israel atacaron a Irán, desencadenando represalias en todo Medio Oriente.

Aunque a principios de abril entró en vigor un alto el fuego, los ataques entre ambas partes han continuado.

Getty Images
Aficionados de Irán reclaman el uso de la bandera previa a la Revolución de 1979 para animar a su país en el Mundial.

En los últimos meses, la participación de Irán ha estado rodeada de incertidumbre; en un momento dado, el presidente Trump advirtió que no era "apropiado" que el equipo participara, "por su propia vida y seguridad".

Su enviado especial llegó incluso a sugerir que Irán fuera sustituido por Italia —cuatro veces campeona del mundo— que no había logrado clasificarse.

Ahora parece que Irán participará en su cuarto Mundial consecutivo, aunque el país ha acusado a EE.UU. de denegar visados a algunos directivos y miembros del cuerpo técnico.

Un funcionario afirmó que se había comunicado a los jugadores que debían entrar y salir de Estados Unidos el mismo día de cada uno de los tres partidos de la fase de grupos.

El martes, la federación de fútbol de Irán anunció que se había revocado la asignación de entradas para los aficionados de cara a la fase de grupos y añadió que esto "plantea serias dudas sobre la injerencia de consideraciones políticas y ajenas al deporte en la organización del mayor evento futbolístico del mundo".

La FIFA declaró que está trabajando para "maximizar las oportunidades de que los seguidores iraníes asistan a los partidos".

Sin embargo, dado que al parecer se prohibirá exhibir la bandera de Irán anterior a la revolución en las sedes del torneo, los partidos estarán cargados de tensión política, especialmente los dos primeros, que se disputarán en Los Ángeles, ciudad que alberga una numerosa comunidad iraní.

2. Restricciones de ingreso a EE.UU.

Ya en 2017, durante el primer mandato de Trump, Infantino había sugerido que la prohibición de entrada a EE.UU. para ciudadanos de seis países de mayoría musulmana era incompatible con el reglamento del campeonato y podría frustrar las aspiraciones del país de albergar la competición en 2026.

"Es evidente que, en lo que respecta a las competiciones de la FIFA, cualquier equipo —incluidos sus aficionados y directivos— que se clasifique para un Mundial debe tener acceso al país; de lo contrario, no hay Mundial", advirtió.

Sin embargo, debido a las políticas migratorias aplicadas por Trump durante su segundo mandato, habrá cuatro países participantes —Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil— cuyos aficionados afrontarán prohibiciones de viaje totales o parciales, que la Casa Blanca justifica en la necesidad de gestionar amenazas a la seguridad.

De hecho, un análisis de datos de viajes de la BBC revela que los aficionados de más de una cuarta parte de los 48 países que participan en el Mundial se enfrentan a prohibiciones de viaje, restricciones más estrictas o elevadas tasas de denegación de visados.

El mes pasado se concedieron exenciones a los visitantes de Argelia, Senegal, Costa de Marfil, Cabo Verde y Túnez, liberándolos de la obligación de abonar una fianza de hasta US$15.000 para obtener un visado estadounidense.

El pasado fin de semana, la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva denunció "un problema persistente e inaceptable para nosotros, los periodistas: la denegación de visados de entrada a compañeros debidamente acreditados".

Asimismo, el lunes la FIFA anunció que Omar Artan —quien iba a convertirse en el primer árbitro somalí en dirigir partidos de la fase final del Mundial— había sido excluido de la lista de colegiados tras denegársele la entrada a EE.UU.

Las autoridades migratorias estadounidenses no ofrecieron explicaciones, pero Somalia figura en la lista de países afectados por las restricciones de viaje de la administración Trump.

"Es un torneo en el que jugadores, aficionados y directivos no están exentos de riesgos, si es que logran entrar", afirma Craig Foster, antiguo capitán de los "Socceroos" (la selección australiana) y actual defensor de derechos humanos.

Denunció que "para un deporte que lleva una década pregonando su compromiso con su propia política de derechos humanos, esto es sencillamente vergonzoso".

"Esto debería desterrar de una vez por todas la idea —todavía bastante extendida en el mundo— de que existe una separación entre la política y el deporte. A diferencia de cualquier otro torneo deportivo que recuerde en tiempos modernos, esta es una Copa del Mundo profundamente politizada", alegó.

Desde su elección en 2016, Infantino se ha acercado habitualmente a los líderes de los países anfitriones de sus eventos.

Sin embargo, la polémica concesión del Premio de la Paz de la FIFA a Trump durante el sorteo de la Copa del Mundo el año pasado puso de relieve la estrecha relación que ha forjado con el presidente estadounidense.

Getty Images
Gianni Infantino visitó por primera vez el Despacho Oval en 2018, durante el primer mandato del presidente Trump, y el año pasado le otorgó el "Premio de la Paz de la FIFA"

Desde entonces, EE.UU. ha llevado a cabo acciones militares en Venezuela, Nigeria e Irán, y Trump ha insinuado posibles operaciones en Groenlandia, México y Colombia, otro de los países participantes en el Mundial.

También han surgido tensiones entre los tres coanfitriones en materia de comercio, inmigración y lucha contra el narcotráfico.

De hecho, la semana pasada el presidente estadounidense se refirió a Canadá como "el estado número 51", aunque también existe la esperanza de que el torneo brinde una oportunidad para la diplomacia.

Para completar el panorama, EE.UU. celebra el 250º aniversario de su independencia y se espera que Trump ocupe un lugar central en el campeonato, tal y como ocurrió en la final del Mundial de Clubes del año pasado y en el sorteo de la Copa del Mundo en diciembre.

Tras las acusaciones contra Rusia y Qatar por aprovechar las dos últimas Copas del Mundo para mejorar su reputación, Human Rights Watch afirma que el evento de este verano será una "bonanza de sportswashing" (lavado de imagen a través del deporte).

Amnistía Internacional también ha advertido que el torneo corre el riesgo de convertirse en "un escenario para la represión", señalando las prácticas "abusivas, discriminatorias y letales de control migratorio y las detenciones masivas en EE.UU.", además de alertar de "riesgos significativos" para los asistentes.

Gran parte del escrutinio se ha centrado en el papel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE), agencia que forma parte del dispositivo general de seguridad del evento.

A principios de este año, agentes del ICE mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses durante una operación de control migratorio en Minneapolis.

En respuesta a estas críticas, el grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo ha prometido que el torneo será "el evento deportivo más seguro y acogedor de la historia" y que se está trabajando para ofrecer un campeonato "que destaque la hospitalidad de EE.UU., su compromiso con la seguridad y su espíritu de excelencia".

3. Las polémicas sobre los precios

Hace ocho años la FIFA adjudicó la Copa del Mundo de 2026 a EE.UU., México y Canadá mientras intentaba recuperarse del escándalo de corrupción existencial desatado por las polémicas votaciones de 2010, en las que se eligió a Rusia y Qatar para organizar los mundiales de 2018 y 2022 respectivamente.

Como ambos países se vieron obligados a negar acusaciones de soborno, una Copa del Mundo en Norteamérica debió parecer una opción mucho menos arriesgada, ya que la infraestructura de los estadios ya estaba construida.

El otro gran atractivo era de índole financiera: impulsado por acuerdos multimillonarios de derechos de transmisión y patrocinio, el torneo ampliado —que se celebrará en el mercado deportivo más comercializado del mundo— será el evento más lucrativo de la historia del deporte.

Se prevé que la FIFA genere una cifra récord de US$9.000 millones tan solo este año.

Tales ingresos permitirán redistribuir US$2.700 millones entre las asociaciones nacionales de fútbol durante los próximos cuatro años, lo que contribuirá al desarrollo global de este deporte y aumentará las probabilidades de que Infantino logre una tercera reelección en 2027.

Getty Images
Los partidos de la Copa Mundial se disputarán en 16 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá

Sin embargo, la polémica sobre la forma en que se genera gran parte de este dinero ha marcado buena parte de la etapa previa a la Copa del Mundo.

En 2018, los responsables de la candidatura afirmaron que las entradas para la final costarían un máximo de US$1.550, pero cuando salieron a la venta en diciembre para los miembros de los clubes oficiales de aficionados de cada país, la entrada más cara figuraba con un precio de US$8.680.

Un importante grupo de aficionados calificó los costos como una "traición monumental", tras lo cual la FIFA anunció una cantidad limitada de entradas a US$60.

Sin embargo, la estrategia de precios —y la implementación por primera vez en una Copa del Mundo de la "tarificación dinámica" con precios sujetos a la demanda y al momento de la compra— provocó un fuerte rechazo, además del temor de que muchos de los aficionados más apasionados y leales quedaran excluidos por los elevados costos.

En la plataforma oficial de reventa los aficionados se enfrentaban a precios enormemente inflados, mientras la FIFA se quedaba con una comisión del 30 % por cada entrada vendida.

El mes pasado, autoridades de Nueva York y Nueva Jersey iniciaron oficialmente una investigación ante las acusaciones contra la FIFA de "inflar artificialmente los precios" y "engañar a los aficionados" en la venta de entradas.

La FIFA ha destacado el poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses y la elevada demanda, afirmando que se han comprado más de cinco millones de entradas y que se agotarán todas las localidades.

Sin embargo, BBC Sport ha constatado que hay miles de entradas disponibles para partidos de selecciones menos mediáticas a precios muy inferiores a su valor nominal, tanto en el sitio oficial de reventa de la FIFA como en mercados secundarios.

También se ha acusado al organismo de trasladar a la plataforma SeatGeek el inventario que no logra vender por otras vías.

Otros costos también han causado malestar: el precio de los billetes de tren desde el centro de Nueva York hasta el cercano estadio MetLife de Nueva Jersey (sede de la final), que habitualmente cuestan US$12,90, se disparó hasta US$150 antes de reducirse a US$98. El gobernador de Nueva Jersey responsabilizó a la FIFA por negarse a subvencionar los gastos de transporte.

El descontento de los aficionados aumentó la semana pasada cuando la FIFA anunció que no se permitirá el acceso a los estadios con botellas de agua reutilizables por motivos de seguridad, en un cambio de política de última hora que muchos atribuyeron a intereses comerciales.

Dado que, según los investigadores, las temperaturas en 14 de las 16 sedes alcanzarán niveles peligrosos, surgió el temor de que la prohibición de las botellas pusiera en riesgo la salud de los espectadores. Ante las fuertes críticas de grupos de aficionados y políticos, la FIFA rectificó y permitió finalmente la entrada con botellas de agua desechables y precintadas.

Hace treinta y dos años, la primera Copa del Mundo celebrada en EE.UU. contribuyó a popularizar este deporte entre el gran público del país.

Ahora, con una liga nacional consolidada y una importante inversión estadounidense en el fútbol europeo, existen grandes expectativas de dar otro decisivo paso adelante.

Getty Images
El Mundial de 1994 dio un impulso al fútbol en EE.UU.

"En 1994, el mercado del fútbol en EE.UU. estaba en sus inicios; hoy contamos con pujantes ligas profesionales y algunos de los mejores estadios del mundo", declaró a BBC Sport JT Batson, director ejecutivo de la Federación de Fútbol de Estados Unidos (US Soccer).

Y agregó: "Este verano representa una oportunidad increíble para transformar el panorama del fútbol en el país".

No obstante, según una encuesta reciente, la mayoría de los estadounidenses considera que asistir a un partido del torneo resulta demasiado costoso para el ciudadano medio.

Otra encuesta realizada a hoteles revela que las reservas estuvieron muy por debajo de lo esperado en casi todas las ciudades anfitrionas, lo que refuerza la percepción de que los costos récord, sumados al contexto político, han actuado como factor disuasorio.

"Habrá mucha gente que no pueda asistir debido a los precios", declaró a BBC Sport Thomas Concannon, líder de la asociación de aficionados Football Supporters' Association England.

Entre 12.000 y 15.000 seguidores de Inglaterra asistirán a cada uno de los tres partidos de la fase de grupos que disputará el equipo en Dallas, Boston y Nueva Jersey.

"Esas cifras resultan un tanto decepcionantes, dada la expectación que se había generado. Esperábamos una mayor afluencia".

4. El torneo "más perjudicial para el clima" de la historia

La FIFA se ha comprometido a reducir sus emisiones de carbono en un 50% para 2030 y a alcanzar las cero emisiones netas para 2040.

Celebrar todos los partidos de este Mundial en estadios ya existentes contribuye a esos objetivos, aunque la enorme ampliación del torneo juega en contra, ya que el transporte aéreo representa entre el 80% y el 90% de su huella de carbono.

De hecho, los ecologistas afirman que será el evento "más perjudicial para el clima" de la historia de los mundiales: la gran dependencia de los viajes aéreos hará que se generen más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, casi el doble de la media de los cuatro Mundiales anteriores.

Getty Images
Seis partidos del Mundial de Clubes se retrasaron el año pasado debido a condiciones meteorológicas extremas

En su dossier de candidatura original, las tres naciones anfitrionas presentaron una estimación preliminar de 3,6 millones de toneladas de CO2e y expresaron su deseo de "establecer nuevos estándares de sostenibilidad medioambiental en el deporte".

Hace apenas unas semanas, un grupo de científicos de renombre mundial advirtió a la FIFA de que sus actuales medidas de seguridad frente al calor para el Mundial eran "insuficientes" y podrían poner a los jugadores en riesgo de sufrir daños graves.

La FIFA afirma estar "comprometida con la protección de la salud y la seguridad de jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal" y asegura que se evalúan todos los riesgos relacionados con el clima.

No obstante, se examinarán minuciosamente los efectos de las condiciones meteorológicas extremas —incluidos los largos retrasos si los partidos se interrumpen por tormentas eléctricas (el partido de preparación de Arabia Saudita contra Puerto Rico, disputado en Texas el 6 de junio, se detuvo durante casi dos horas).

También se evaluará si la FIFA podría estar contribuyendo al problema.

Ya en mayo, Infantino expresó su entusiasmo por el potencial económico del fútbol en EE.UU., señalando que este mercado representa solo el 3% del PIB mundial del deporte, lo que supone una enorme oportunidad de crecimiento valorada en billones de dólares para los inversores.

Las próximas semanas determinarán si este fenómeno deportivo y comercial logra finalmente triunfar en EE.UU.; o si el propio torneo corre el riesgo de verse empañado por los costos y las cuestiones políticas que lo rodean.

Todo está listo para que brillen las mayores estrellas de este deporte, pero también podría revelarse hasta qué punto el fútbol, y sus seguidores, están dispuestos a aceptar tal expansión y precios excesivos.

BBC

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • Mundial de fútbol 2026: consulta los resultados, tabla de posiciones y el calendario de partidos de tu selección (con el horario de tu país)
  • ¿Cómo les irá a las selecciones de América Latina y España en el Mundial? Estas son las predicciones de BBC Mundo
  • Cómo gana la FIFA miles de millones de dólares con cada Mundial y por qué las entradas son cada vez más importantes para sus ingresos