POR Diana Vásquez | 27 de octubre de 2025, 18:35 PM

María Eugenia Piedra, conocida cariñosamente como Maruja, es un ejemplo viviente de que la energía y la vitalidad no dependen de la edad. A sus 85 años, mantiene una rutina que muchos jóvenes envidiarían: cada fin de semana recorre más de 60 kilómetros en bicicleta, siempre con una sonrisa y una actitud agradecida ante la vida.

Vecina de Tibás, recuerda que desde niña sintió una atracción natural por la actividad física. No importaba si se trataba de correr, nadar o practicar algún deporte; siempre encontraba alegría en moverse. Esa pasión fue creciendo con los años y la llevó a convertirse en cinta negra de taekwondo, disciplina que le enseñó el valor de la constancia, el equilibrio y la fortaleza mental.

Hoy, Maruja asegura que su secreto está en mantenerse activa y en agradecer cada día por la oportunidad de moverse, respirar y disfrutar la vida. Su historia no solo inspira a quienes la rodean, sino que también demuestra que el bienestar no tiene edad y que la actitud puede ser el mejor combustible para el cuerpo y el alma.

Su ejemplo es un recordatorio de que nunca es tarde para cuidar el cuerpo y mantener la mente en movimiento. Su historia completa puede verse en el reportaje que aparece en la portada de este artículo.

Lea también

Nacional

2025 refleja alarmante alza en delitos contra adultos mayores y su patrimonio

Muchos ciudadanos de oro no denuncian los abusos por miedo, vergüenza o dependencia de sus cuidadores.