POR Rubén McAdam | 31 de julio de 2026, 18:55 PM

Cuando Roberto González nació con espina bífida, el diagnóstico de los médicos era muy reservado. A su madre le dijeron que probablemente viviría solamente cinco años, pero hoy Roberto tiene 36. Ella atribuye su vida y cada una de las pruebas que ha superado a la intercesión de la Virgen de los Ángeles. Esa fe también se convirtió en uno de los pilares más importantes de su historia (ver video adjunto).

Desde pequeño, su familia le inculcó la devoción por La Negrita y la tradición de participar en la romería. Aunque se moviliza en silla de ruedas, Roberto nunca ha permitido que su condición le impida llegar hasta los pies de la patrona de Costa Rica. Para él, el recorrido no representa únicamente una tradición religiosa, sino una forma de agradecer por su vida. Cada visita a Cartago reafirma una promesa de fe que comenzó durante su infancia.

Una nueva prueba de vida

Hace cuatro años, Roberto enfrentó otro complicado quebranto de salud. Una bacteria lo obligó a permanecer hospitalizado y, durante el proceso, debieron realizarle varias amputaciones. En medio de la incertidumbre, él asegura que le pidió fuerzas a la Virgen de los Ángeles para resistir y poder regresar a casa. Al superar aquella etapa, decidió cumplir una promesa que había hecho durante los momentos más difíciles.

Roberto construyó una gruta en las afueras de su vivienda y colocó allí una gran imagen de La Negrita. El espacio se convirtió en un lugar de agradecimiento, oración y encuentro para quienes comparten su devoción. Además, presta la imagen a la iglesia de su comunidad para que pueda utilizarse en procesiones y actividades religiosas. De esta manera, su promesa no quedó solamente dentro de su hogar, sino que también fue puesta al servicio de otras personas.

Hoy, Roberto continúa demostrando que ninguna silla de ruedas ni los difíciles diagnósticos que ha enfrentado han logrado detener su fe. Su gruta representa el agradecimiento de una familia que celebró cada año como una victoria y de un hombre que encontró fortaleza en sus creencias. La imagen que acompaña su casa también recorre la comunidad cuando la iglesia la necesita. Así, Roberto convirtió una promesa personal en un acto de devoción compartido.

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