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Entre fuego y piedra sobrevive uno de los últimos oficios de Patarrá
Las caleras, que marcaron la vida del barrio durante décadas, hoy resisten con pocos trabajadores que aún dominan este proceso tradicional.
En Cañas de Guanacaste, el sonido de las carretas ya no forma parte del paisaje cotidiano. Lo que en otro tiempo marcó el ritmo del trabajo y del comercio hoy sobrevive en fragmentos, en recuerdos y en las manos de quienes se resisten a dejarlo desaparecer.
A mediados del siglo XX, los boyeros eran piezas fundamentales en la dinámica económica de la región. Desde esta zona, transportaban mercancías hacia el antiguo puerto de Bebedero, conectando comunidades y sosteniendo una red de intercambio que dependía del esfuerzo humano y animal. Las yuntas no solo movilizaban carga; también impulsaban el desarrollo.
Con el paso del tiempo, ese sistema fue desplazado por nuevas formas de transporte. La carreta dejó de ser protagonista y pasó a ocupar un lugar cada vez más reducido en la vida cotidiana. Hoy, en Cañas, se estima que quedan al menos cinco boyeros activos.
Entre ellos está don Pedro Araya, quien continúa sacando su carreta a las calles, aun cuando el trabajo es escaso. Su decisión no responde a una necesidad económica, sino a una convicción. En cada salida, su presencia funciona como un recordatorio de una práctica que definió una época.
La carreta que guía no solo se desplaza. También carga historia, memoria y un oficio que se ha transmitido por generaciones. En ese recorrido se sostiene una idea de continuidad que, aunque frágil, todavía existe.
Esa continuidad encuentra un punto de apoyo en Andrea Araya, su hija. En un contexto donde cada vez menos personas asumen este legado, su participación adquiere un peso distinto. Fue la dedicada del desfile de boyeros de Cañas 2026, destacando como una de las pocas mujeres boyeras de Guanacaste.
Su presencia no solo representa relevo generacional. También introduce una variación en una tradición que históricamente ha estado marcada por figuras masculinas. En ella se cruza el pasado con una posibilidad de futuro.
Si desea conocer más sobre esta historia y ver cómo se mantiene viva esta tradición, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.