POR Johnny López | 11 de mayo de 2026, 17:55 PM

En La Fila del Rosario hay una casa que llama la atención desde lejos. Su fachada está cubierta de figuras, adornos y artesanías hechas con bejuco cucharilla, como si el mismo hogar hablara del oficio de quien vive ahí.

Ese hogar pertenece a Juan Navarro, un artesano que lleva más de 40 años dedicando sus días a transformar el bejuco en canastos, sombreros, vasijas y todo tipo de piezas decorativas.

"Yo trabajo esto porque es un don que el Señor me regaló. Me siento feliz de poder hacer este trabajo", cuenta don Juan mientras sostiene entre sus manos una de sus creaciones.

Detrás de cada pieza hay esfuerzo, paciencia y una técnica perfeccionada durante décadas. Él mismo se encarga de buscar el bejuco en fincas cercanas, seleccionando cuidadosamente el material que luego convertirá en artesanía.

Sus canastos guardan también parte de la memoria de la Costa Rica de antes. Hace unos 20 años eran comunes en las fincas cafetaleras del país, donde se utilizaban para recolectar café. Hoy, muchos han sido sustituidos por recipientes de plástico, pero don Juan sigue manteniendo viva esa tradición.

El proceso exige más que habilidad manual: "Hay que quitarse zapatos, medias, alistar la espalda y comenzar el proceso, que debe ser muy cuidadoso, porque un error nos obliga a soltar todo el trenzado del bejuco y hay que empezar de cero", explica.

Verlo trabajar es casi como observar una coreografía artesanal: manos y pies moviéndose al mismo tiempo, acomodando cada tira de bejuco con precisión, paciencia y oficio.

En tiempos donde muchas tradiciones desaparecen silenciosamente, don Juan continúa entrelazando algo más que canastos: conserva una parte de la identidad y de la historia artesanal costarricense.

Puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.

Quienes deseen contactar a don Juan Navarro pueden hacerlo al teléfono 8612-9491.

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