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Este portero herediano sueña con convertir el deporte en un camino hacia la esperanza
A sus 21 años, André Swirgsde combina el fútbol con sus estudios y con clases personalizadas para jóvenes, convencido de que el deporte puede transformar realidades.
Antes de que el sol ilumine los cerros de Heredia, André Swirgsde ya está en movimiento. A sus 21 años, este joven portero inicia el día con guantes, esfuerzo y una sonrisa. Cada entrenamiento es una lección de vida: constancia, entrega y corazón son, para él, parte del juego.
Pero su meta va más allá de detener goles. André sueña con crecer dentro y fuera del deporte. Mientras defiende su arco, también estudia italiano porque, según dice, aprender un idioma “es como descubrir una nueva forma de mirar el mundo”.
Al terminar sus clases, cambia los guantes por una mochila. Recorre distintos barrios de Heredia donde ofrece entrenamientos personalizados a niños, jóvenes y adultos que buscan sentirse más fuertes y saludables. En cada sesión, comparte los valores que el fútbol le ha enseñado: disciplina, respeto y pasión.
El dinero que gana lo invierte en su formación profesional. Se prepara para convertirse en educador físico y sueña con abrir un espacio donde el deporte no sea un lujo, sino una herramienta para cambiar vidas.
“Quiero que más jóvenes encuentren en el ejercicio la confianza que yo encontré bajo los tres palos”, afirma convencido.
En la historia de André late la esencia del esfuerzo tico: trabajo, esperanza y ganas de salir adelante. Con su ejemplo, demuestra que los sueños, igual que los partidos, se ganan con entrega, perseverancia y corazón.
Repase el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.
