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Este gato no mira la calle desde la ventana, sino desde una bicicleta
Desde hace dos años, Diego Zamora y su gato Bruno comparten rutas diarias en bicicleta. La escena se volvió habitual en las calles y en redes, donde su historia suma seguidores y sonrisas.
En algunas calles ya es habitual verlos pasar. Diego Zamora pedalea con ritmo constante y, sobre su espalda, viaja Bruno, un gato de dos años y dos meses que se ha convertido en su inseparable compañero de ruta. La escena, repetida día tras día, despierta sonrisas y curiosidad: un felino que no observa el mundo desde la ventana de una casa, sino desde una bicicleta en movimiento.
Lo que comenzó como una compañía cotidiana terminó por convertirse en una forma de vida compartida. Bruno se acomoda sobre un maletín que Diego lleva en la espalda. Dentro, además del espacio que lo sostiene durante el recorrido, hay agua, alimento y todo lo necesario para el trayecto. Desde ahí, el gato observa el entorno con atención, como si cada kilómetro ofreciera una escena nueva.
“En dos años ha paseado más que yo en toda mi vida”, cuenta Diego entre risas, consciente de que su compañero ha acumulado experiencias que pocos animales domésticos conocen.
Bruno llegó a su vida cuando apenas tenía dos meses. Diego lo adoptó guiado por una intuición que también era memoria: diecisiete años atrás había tenido un gato, y algo le indicaba que era momento de abrir de nuevo ese espacio en su vida. Desde entonces, la rutina diaria se transformó para ambos.
La bicicleta, que siempre fue una pasión personal, se convirtió en territorio compartido. Hoy recorren con frecuencia hasta 50 kilómetros por día. Para muchos ciclistas esa distancia representa un desafío. Para ellos, es parte de la normalidad. Bruno no se queda en casa ni espera el regreso de su dueño: lo acompaña, kilómetro a kilómetro.
Con el tiempo, las redes sociales comenzaron a registrar la escena. Fotografías y videos del gato sobre la bicicleta circularon primero entre conocidos y luego entre desconocidos. Hoy, Bruno es seguido por miles de personas. En Instagram aparece como Bruno Michi y en TikTok como Gato Cletero, donde cada recorrido suma nuevas miradas.
Las publicaciones no solo despiertan ternura. También invitan a pensar en otras formas de compañía entre humanos y animales, en vínculos que se construyen desde la convivencia diaria y la confianza.
Diego pedalea, Bruno observa, la bicicleta avanza y, en ese movimiento compartido, se sostiene una amistad que no se explica con palabras, sino con kilómetros.
Para conocer más detalles de esta historia y ver a Bruno en plena ruta, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.
