POR Sebastián Durango | 23 de octubre de 2026, 18:55 PM

En las montañas de Escazú, entre el verde de los cultivos y el calor del sol, encontramos a Mario Arias, un campesino que combina dos grandes pasiones: la agricultura y la música. ¡Porque para él, la vida sabe mejor cuando se trabaja la tierra al ritmo de una buena canción! (ver video adjunto).

Desde muy temprano, Mario se dedica a las labores del campo. Cada siembra tiene un significado especial, pues trabaja la tierra en honor a su papá, quien ocupa un lugar muy importante en su historia. Entre surcos y cosechas, mantiene vivo ese recuerdo con esfuerzo, dedicación y mucho cariño.

Pero Mario no solo tiene buena mano para los cultivos, también tiene talento para la música. Aprendió a tocar guitarra gracias a un amigo y, desde entonces, este instrumento se convirtió en un compañero inseparable de sus jornadas.

Cuando llega la hora del almuerzo o del cafecito, hace una pausa en sus labores y cambia las herramientas del campo por la guitarra. Entonces, entre cuerdas, cantos y sonrisas, transforma un descanso en un momento para disfrutar de otra de sus grandes pasiones.

Así es Mario Arias, un hombre que encuentra felicidad en la sencillez de la vida campesina. En las montañas de Escazú, demuestra que se puede trabajar la tierra con las manos y alegrar el corazón con música, porque entre siembras y canciones, ¡cada día tiene su propio motivo para celebrar!

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