POR Johnny López | 13 de abril de 2026, 17:55 PM

En Patarrá, el día no empieza con el sol. Empieza antes, cuando el humo ya anuncia que el horno está encendido. Es un aviso que, durante años, formó parte del paisaje y que hoy aparece con menos frecuencia, sostenido por quienes aún permanecen en un oficio que se desvanece.

Las caleras, que alguna vez fueron numerosas, hoy se cuentan con facilidad. No solo quedan pocas estructuras, también son pocos los que conocen el proceso. El trabajo no ha cambiado demasiado, pero el entorno sí. Y en ese cambio, la continuidad se vuelve más difícil.

Don Indalecio Camacho es parte de esa memoria. Aunque ya no produce cal, la sigue vendiendo desde su casa, como una forma de mantenerse vinculado a una actividad que marcó su vida. “Antes aquí había muchas caleras… esto era otra cosa”, recuerda, situando el presente frente a un pasado que fue distinto.

Para comprender el proceso, basta con acercarse a una de las pocas caleras que aún operan. Ahí trabaja Santiago José Mejía, quien lleva dos décadas dedicado a transformar la piedra en cal. El método no responde a innovaciones recientes. Se sostiene en una práctica que se ha repetido durante años, casi sin variaciones.

La piedra, que hoy llega desde Guanacaste, entra al horno y permanece durante horas bajo temperaturas intensas. El fuego hace su parte, mientras el tiempo y la paciencia completan el proceso. Al final, lo que queda es ese polvo blanco que cubre superficies y que durante generaciones fue parte de la economía local.

No es un trabajo visible. Tampoco es ligero. Implica resistencia física, atención constante y una relación directa con el calor. Sin embargo, durante décadas, fue sustento para muchas familias.

Hoy, más que una actividad productiva, las caleras representan una forma de persistencia. Un oficio que no se ha extinguido del todo, pero que avanza hacia un punto incierto.

Quienes continúan en él no solo mantienen un proceso. Mantienen una historia.

Si desea conocer más sobre este oficio y ver cómo se mantiene vivo en Patarrá, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

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