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Este atleta vive con retinitis pigmentaria, una enfermedad que provoca la pérdida gradual de la visión.
Con apenas 12 años, Amira Benavides ya comienza a escribir su propia historia en el mundo del taekwondo. La joven deportista de Orotina ha logrado avanzar en esta disciplina hasta convertirse en cinta verde, un resultado que refleja su constancia, disciplina y pasión por el deporte (ver video adjunto).
Amira combina sus entrenamientos con sus estudios, pues todavía cursa la escuela. Su día a día está marcado por el compromiso de cumplir con sus responsabilidades académicas, mientras dedica tiempo a prepararse físicamente y perfeccionar sus habilidades sobre el tatami.
Su pasión por el taekwondo nació también en casa. Su padre, Frederick Benavides, es su entrenador y cuenta con una cinta negra en esta disciplina. Bajo su guía, Amira ha encontrado no solo a un maestro, sino también a un compañero que la impulsa a seguir creciendo como atleta.
La familia Benavides parece llevar el taekwondo en la sangre. Los tres hermanos menores de Amira también practican este deporte y poco a poco se forman como futuros atletas, siguiendo el ejemplo de su hermana mayor y el camino que su padre ha construido dentro de esta disciplina.
Pero el talento de Amira no termina en el deporte. La niña también posee una hermosa voz que se ha ganado el reconocimiento de quienes la conocen en su pueblo natal, Orotina. Así, entre patadas, entrenamientos, libros y canciones, esta joven demuestra que la edad no es un límite para desarrollar diferentes talentos.
Amira es una muestra de cómo la disciplina, el acompañamiento familiar y la pasión pueden convertirse en los primeros pasos hacia grandes sueños. Mientras continúa creciendo como estudiante, cantante y taekwondista, esta pequeña orotinense ya empieza a destacar y a convertirse en una joven promesa de su comunidad.