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Madres de cuatro patas: así cambian las perras y gatas durante la maternidad
La relación entre una madre y sus crías también se modifica con el paso del tiempo.
Los perros braquicéfalos son aquellos que tienen el cráneo corto y achatado, con un hocico reducido. Esta característica está presente en razas como el bulldog francés, bulldog inglés, pug, Boston terrier, shih tzu, pekinés y bóxer.
Mauricio Jiménez, veterinario de la Universidad Nacional (UNA), explicó a Teletica.com que esta conformación del cráneo puede generar cambios en las vías respiratorias.
“Son todos aquellos perros que tienen una conformación del cráneo de una forma diferente. Son perros que tienen, por decirlo así, un cráneo más achatado”.
El especialista utilizó como ejemplo las diferencias entre un bulldog francés y un pastor alemán.
“Podemos ver que uno tiene, por decir así, el cráneo más alargado y otro tiene el cráneo más comprimido”.
Esta característica puede generar diferentes alteraciones. Una de ellas es el síndrome braquicefálico. El cuadro incluye cambios que pueden dificultar la respiración.
Uno de los problemas más frecuentes es el paladar blando elongado. Este tejido puede ocupar parte del espacio por donde debe pasar el aire.
“Regularmente tienen un paladar elongado. El paladar blando como que baja un poquito más. Entonces eso hace que al momento de respirar quede como una tapita”.
También pueden presentar alteraciones en las narinas. Estas condiciones reducen el espacio disponible para el paso del aire.
“Todo esto trae consigo que la respiración como tal no se dé con la libertad que tiene que darse”.
Los dueños pueden notar una respiración ruidosa incluso cuando el animal está tranquilo. El sonido aumenta cuando el perro realiza actividad física.
Las altas temperaturas representan uno de los principales riesgos para los perros braquicéfalos.
“Son razas que están más expuestas cuando tienen problemas respiratorios, cuando hay altas temperaturas, un ejercicio físico muy fuerte”.
Jiménez recomendó evitar las caminatas durante las horas más calientes. También pidió limitar los ejercicios intensos y las caminatas largas.
“Cuando son muy altas las temperaturas no es aconsejable sacarlos a caminar. Ellos se exponen con más facilidad a los golpes de calor”.
Un golpe de calor puede provocar un cuadro sistémico grave. En casos severos, el animal puede morir.
El veterinario recomendó observar la respiración durante el paseo. Una respiración cada vez más agitada representa una señal de alerta.
“Cuando los vemos más agitados y el sonido es más fuerte, es el momento ya de detener la caminata, de tranquilizarlos, llevarlo a un lugar fresco, inclusive brindarle agua”.
El envejecimiento puede sumar otras enfermedades al cuadro respiratorio. Los perros pueden presentar problemas cardíacos, hipertensión y alteraciones en la tráquea.
Jiménez explicó que los cambios de presión generados por el esfuerzo respiratorio pueden favorecer un colapso de la tráquea.
“La tráquea es como una manguera y es como si esa manguera por ratos se colapsara”.
Esta condición dificulta el ingreso adecuado de oxígeno a los pulmones.
El especialista también recomendó controles veterinarios periódicos. Las radiografías y la medición de la presión pueden ayudar a conocer la condición del animal.
Algunas características del síndrome braquicefálico pueden mejorar mediante cirugía.
El Hospital de Especies Menores de la UNA realiza procedimientos correctivos para mejorar el paso del aire.
“Hay veces en que se hace una, hay veces en que hay que hacer dos para terminar de corregir. Eso mejora mucho la calidad de vida del paciente”.
El seguimiento veterinario permite determinar las necesidades de cada animal. También ayuda a establecer el momento adecuado para una posible intervención.
La hidratación constante forma parte de los cuidados básicos. Jiménez recomendó mantener agua disponible durante todo el día.
“Es importante estarles poniendo agua continuamente”.
El veterinario también aconsejó hidratar al animal antes de una caminata. Esperar hasta que esté deshidratado puede provocar una ingesta desesperada de agua.
El perro también debe caminar a su propio ritmo.
“El hecho de que nosotros podamos caminar más rápido porque estemos en una buena condición, no amerita para que ellos tengan que ir a la misma velocidad de nosotros”.
La alimentación adecuada también contribuye a una mejor condición. El especialista recomendó alimentos fáciles de digerir y con un contenido moderado de sal.
Las bajas temperaturas también pueden afectar a estos perros. El frío puede provocar broncoconstricción.
Sin embargo, el riesgo es mayor con el calor.
“Podría darles una broncoconstricción, digamos como que los bronquios se contraigan un poquito más, pero es más fuerte el cuadro con calor que con frío”.
En Costa Rica no son frecuentes las temperaturas extremadamente bajas. Por eso, la principal atención debe concentrarse en los días calientes.
Jiménez recomendó observar al cachorro antes de adquirirlo. El aspecto físico no debe ser el único criterio de elección.
El comprador debe escuchar su respiración. También debe observar su forma de caminar y su comportamiento durante el movimiento.
“Posiblemente físicamente se puede ver muy lindo, muy, muy lindo, pero muchas veces esto puede cumplir con todos los cánones que pide la raza como tal. Siempre es importante antes de adquirirlos observarlos, acercarnos un poco, escucharlos”.
Si el cachorro presenta características del síndrome braquicefálico, el seguimiento veterinario debe comenzar desde las primeras etapas.
“Si ya adquirimos una mascota que sabemos que es braquiocefálica, que hay sonidos a la respiración, entonces apenas termine el plan de vacunación, desparasitación y todo, empezarlo a poner bajo control”.
El control permite valorar su desarrollo y determinar si necesita algún procedimiento para mejorar su respiración.
El veterinario también hizo un llamado a los dueños para observar a sus mascotas durante las caminatas.
El uso del celular puede distraer a las personas y dificultar la detección de señales de alerta.
“Muchas veces la gente saca a caminar los perros y todo y el perro camina y se mueve por todo lado y nosotros ni lo observamos porque estamos viendo el celular”.
Jiménez recomendó conocer el comportamiento habitual de cada mascota.
“En el momento mínimo en que vean que hay una presentación que no sea lo normal, lo vamos a detectar”.
Una respiración más intensa, mayor agitación o dificultad para continuar son señales para detener el ejercicio. El animal debe pasar a un lugar fresco y recibir agua.