POR Mariana Valladares | 7 de noviembre de 2026, 8:00 AM

Salir de la casa para trabajar, estudiar o cumplir con otras responsabilidades es parte de la rutina de muchas personas. Sin embargo, mientras sus dueños están fuera, los perros y los gatos también enfrentan un cambio en su entorno: pasan varias horas sin la compañía de quienes forman parte de su vida cotidiana.

Aunque existe la creencia de que los gatos toleran mejor la soledad y que los perros necesitan compañía constante, ambas especies pueden experimentar malestar emocional cuando permanecen solas. La diferencia está, principalmente, en la manera en que expresan esas emociones.

Alexandra Alvarado, especialista en comportamiento animal, explicó a Teletica que los gatos no son tan independientes como muchas personas creen. Aunque suelen mostrar una actitud más autosuficiente, también desarrollan vínculos estrechos con sus familias humanas.

​“Es un mito muy extendido creer que los gatos son totalmente independientes y que se las arreglan solos sin importar nada más. Si bien suelen ser animales muy territoriales y autosuficientes en apariencia, la realidad es que sí experimentan emociones profundas, estrés, ansiedad y tristeza ante la ausencia prolongada de sus referentes humanos”, explicó.

Según Alvarado, los felinos tienen una capacidad mayor para disimular su malestar en comparación con los perros. Por esa razón, sus dueños pueden interpretar su comportamiento como indiferencia, cuando en realidad podrían estar experimentando estrés.

Los gatos también son animales de hábitos estrictos. Reconocen los horarios, las rutinas y las dinámicas de su hogar. Cuando sus dueños salen durante varias horas, resienten la falta de interacción social y de estimulación.

Dependiendo de su personalidad y socialización, pueden experimentar aburrimiento, frustración o permanecer en un estado de alerta constante. Si las ausencias son prolongadas o alteran considerablemente su rutina, el estrés puede afectar su equilibrio emocional.

¿Cómo saber si un gato sufre cuando está solo?

A diferencia de los perros, que pueden manifestar su angustia mediante ladridos o destrucción de objetos, los gatos suelen presentar cambios de comportamiento que pasan inadvertidos.

Alvarado señala que una de las principales señales de alerta aparece en sus hábitos de higiene. Dejar de utilizar el arenero y comenzar a orinar o defecar en otros lugares, como la cama o la ropa de sus dueños, puede indicar que algo no está bien.

También pueden presentar maullidos excesivos, apatía, hiperactividad repentina y cambios en sus hábitos alimenticios. Otro comportamiento frecuente es el acicalamiento compulsivo, que puede provocar pérdida de pelo e incluso lesiones en la piel.

La especialista recomienda prestar atención a estos cambios y no interpretarlos como una simple conducta de desobediencia.

En cuanto al tiempo que pueden permanecer solos, Alvarado explica que un gato adulto sano no debería pasar más de 24 horas sin supervisión. Lo ideal es que las ausencias no superen entre ocho y 12 horas.

Las necesidades cambian según la edad. Los cachorros y gatos jóvenes requieren más socialización, juego y supervisión. Los animales adultos suelen adaptarse mejor a las rutinas, siempre que tengan un ambiente enriquecido. Por su parte, los gatos mayores o con enfermedades necesitan atención frecuente y, en algunos casos, medicamentos en horarios específicos.

Los perros también necesitan aprender a estar solos

En el caso de los perros, el vínculo con sus dueños puede hacer que algunas ausencias generen incertidumbre, frustración, miedo o ansiedad.

Carlos Orozco, conductista canino y experto en entrenamiento, recuerda que los perros son animales sociales que han desarrollado una relación cercana con los seres humanos durante miles de años.

Sin embargo, aclara que disfrutar de la compañía de sus dueños no significa que necesariamente deban depender de su presencia para sentirse seguros.

​“Una cosa es que el perro disfrute nuestra compañía y otra muy diferente es que no pueda sentirse seguro cuando no estamos. Un perro puede querernos muchísimo y, al mismo tiempo, aprender a permanecer solo tranquilamente”, señaló.

Algunos perros aprovechan la ausencia para descansar y esperar el regreso de sus familias. Otros, en cambio, manifiestan comportamientos que pueden indicar que están experimentando malestar.

Entre las señales más frecuentes están ladrar, llorar, destruir objetos, caminar repetidamente de un lado a otro, jadear o permanecer pendientes de la puerta. También pueden tener dificultades para descansar durante el tiempo que permanecen solos.

Orozco recomienda observar lo que realmente ocurre en casa durante las ausencias. Para esto, una cámara puede convertirse en una herramienta útil, pues permite identificar comportamientos que los dueños no necesariamente notan cuando regresan.

¿Es ansiedad por separación o simplemente aburrimiento?

Una de las principales diferencias está en el momento en que aparece el comportamiento y en la reacción emocional del animal.

Un perro aburrido puede descansar inicialmente y después comenzar a buscar actividades para entretenerse. En cambio, cuando existe ansiedad por separación, las manifestaciones pueden aparecer desde el momento en que el dueño comienza a prepararse para salir o inmediatamente después de cerrar la puerta.

“Un perro aburrido busca algo que hacer. Un perro con ansiedad puede estar intentando recuperar la seguridad que siente que perdió”, explicó Orozco.

El especialista advierte que no todos los ladridos o daños dentro de la vivienda significan que existe ansiedad por separación. Es necesario observar el contexto e identificar qué provoca realmente esa conducta.

Además, recuerda que los perros no actúan por venganza cuando destruyen un objeto o hacen sus necesidades dentro de la casa.

“Los perros no hacen las cosas para molestarnos. Sus comportamientos tienen una razón, aunque nosotros no siempre sepamos interpretarla”, afirmó.

Por ejemplo, un perro que rasca desesperadamente una puerta podría estar intentando reunirse con su familia. Otro que destruye un cojín puede estar buscando entretenimiento. Si orina dentro de la vivienda, también es necesario descartar problemas médicos o dificultades con sus hábitos de eliminación.

¿Cuántas horas pueden quedarse solos los perros y los gatos?

El tiempo que una mascota puede permanecer sin compañía depende de su edad, estado de salud, temperamento y experiencias anteriores.

En el caso de los perros, Orozco recomienda evitar que un animal adulto permanezca habitualmente más de cuatro horas solo. Los cachorros necesitan compañía, aprendizaje y oportunidades frecuentes para hacer sus necesidades.

El especialista aclara que no existe un tiempo que funcione para todos los perros. Incluso un animal que no destruye objetos ni ladra durante la ausencia de sus dueños podría estar experimentando angustia.

“Que un perro soporte estar solo no significa necesariamente que esté disfrutando de bienestar”, advirtió.

Por eso, no se trata únicamente de calcular cuánto tiempo puede permanecer sin compañía, sino de asegurarse de que pueda descansar, sentirse seguro y satisfacer sus necesidades.

En los gatos, aunque suelen tolerar mejor algunas ausencias, tampoco se debe asumir que pueden pasar días solos porque tienen agua y alimento disponibles. Alvarado insiste en que necesitan interacción, estimulación y supervisión.

¿Qué hacer para que una mascota se sienta tranquila cuando está sola?

La preparación del entorno es fundamental para reducir el aburrimiento y el estrés.

En el caso de los gatos, Alvarado recomienda incorporar rascadores, torres, estanterías en altura y escondites. También aconseja habilitar espacios seguros desde donde puedan observar el exterior.

Los comederos interactivos y los juegos de búsqueda de alimento permiten estimular su mente durante las horas en que no hay personas en casa.

Otra posibilidad es incorporar un segundo gato, pero la especialista advierte que no siempre es la mejor solución. La convivencia debe evaluarse según la personalidad de cada animal y requiere una presentación progresiva. Un emparejamiento inadecuado puede generar todavía más estrés.

Para los perros, Orozco recomienda enseñarles progresivamente a permanecer solos. El proceso debe comenzar con períodos muy cortos, incluso de pocos segundos, mientras sus dueños están en otra habitación.

Posteriormente, se pueden realizar pequeñas salidas y aumentar el tiempo de manera gradual, siempre que el animal se mantenga tranquilo.

​“No buscamos que se canse de llorar hasta resignarse. Buscamos que descubra, por experiencia propia, que quedarse solo es una situación segura y que nuestra ausencia es temporal”, explicó.

También recomienda ofrecer paseos que permitan al perro olfatear y explorar, así como juegos de búsqueda y juguetes interactivos que estimulen sus capacidades mentales. Cualquier objeto que se deje para su entretenimiento debe ser seguro para utilizarlo sin supervisión.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Los especialistas coinciden en que uno de los errores más frecuentes de los dueños es pensar que basta con dejar agua y comida para garantizar el bienestar de sus mascotas.

También advierten sobre los castigos cuando, al regresar a casa, encuentran muebles dañados, accidentes de higiene u otros comportamientos no deseados.

Alvarado señala que castigar a un gato por orinar fuera del arenero no resuelve el problema. El animal no relaciona el castigo con lo ocurrido varias horas antes y puede desarrollar todavía más temor e inseguridad.

Orozco comparte esa posición y recuerda que corregir una conducta sin comprender su origen puede empeorar la situación.

En ambos casos, es importante buscar ayuda cuando los cambios de comportamiento se vuelven constantes o peligrosos. La pérdida de apetito, la agresividad, el marcaje persistente con orina, las lesiones provocadas por lamido excesivo y los problemas gastrointestinales recurrentes son señales que requieren atención.

Alvarado recomienda descartar primero cualquier problema médico mediante una valoración veterinaria y, posteriormente, buscar apoyo de un profesional en modificación de conducta.

Aunque perros y gatos tienen formas distintas de relacionarse con las personas, ambos necesitan afecto, seguridad y estimulación. Que una mascota no manifieste su angustia de manera evidente no significa que esté cómoda con la soledad. Aprender a reconocer sus señales es parte fundamental de una tenencia responsable.

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