POR Mariana Valladares | 24 de enero de 2026, 8:00 AM

La vejez en perros y gatos es una etapa natural de la vida que muchas veces pasa desapercibida o se confunde con problemas de conducta. Sin embargo, expertos advierten que los cambios en el ánimo, el descanso y la movilidad son parte del proceso de envejecimiento y no deben interpretarse como mal comportamiento.

“Cuando perros y gatos envejecen, no solo cambia su cuerpo, también puede cambiar su ánimo: pueden estar más sensibles, dormir más o mostrarse irritables. No es mal carácter, es parte natural del envejecimiento”, explicó la etóloga canina Alexandra Alvarado.

Cómo saber si mi perro o gato es adulto mayor

Aunque no existe una edad exacta que aplique para todos los animales, en términos generales los perros de razas pequeñas se consideran senior a partir de los 8 años, los de razas medianas desde los 7, y los de razas grandes o gigantes desde los 6 años. En el caso de los gatos, suelen entrar en la etapa de adulto mayor alrededor de los 7 u 8 años.

Algunas señales comunes de envejecimiento incluyen menor nivel de energía, más horas de sueño, rigidez al levantarse, pérdida o aumento de peso, cambios en el apetito, disminución de la visión o audición, y mayor sensibilidad al contacto o al entorno. Ante cualquiera de estos síntomas, lo ideal es consultar con un veterinario para una valoración profesional.

De acuerdo con la especialista, pequeños ajustes en casa pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida de las mascotas mayores. Entre las principales recomendaciones se encuentran instalar rampas o escalones para evitar saltos, utilizar camas cómodas y pisos antideslizantes, así como adaptar la alimentación a una dieta especial para senior.

Además, Alvarado subraya la importancia de los cardioprotectores, suplementos que ayudan a proteger las articulaciones, cuidar el cartílago y mejorar la movilidad, así como vitaminas como Omega 3, siempre bajo indicación veterinaria.

El ejercicio también sigue siendo fundamental, aunque debe ser suave y acorde a la edad del animal, acompañado de controles médicos cada seis meses para detectar a tiempo cualquier problema de salud.

“La vejez no es una enfermedad, es una etapa que necesita comodidad, paciencia y comprensión”, destacó la etóloga.

Otro aspecto clave es la convivencia con mascotas más jóvenes. Si llega un cachorro o un gatito bebé al hogar, el animal mayor necesita calma, espacio y respeto por su ritmo, ya que la integración debe ser gradual para evitar estrés o ansiedad.

Finalmente, Alvarado resume el cuidado en una frase: “Cuidarlos en esta etapa es agradecerles toda una vida de amor y compañía”.

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