POR Mariana Valladares | 7 de febrero de 2026, 8:00 AM

Después de semanas de mayor compañía, visitas constantes y cambios en los horarios, muchas mascotas enfrentan un proceso silencioso pero significativo: volver a quedarse solas. 

Para perros y gatos, el final de las vacaciones no solo implica menos interacción con sus tutores, sino también una ruptura abrupta en su rutina diaria, lo que puede afectar directamente su bienestar emocional.

Desde la medicina veterinaria se advierte que los animales de compañía son altamente sensibles a las variaciones en su entorno. Cambios prolongados o repentinos en los hábitos pueden detonar señales de estrés y ansiedad, que se manifiestan a través de conductas como ladridos o maullidos excesivos, destrucción de objetos, inquietud, problemas para dormir o incluso pérdida del apetito.

“Las rutinas cumplen una función emocional fundamental para perros y gatos. Retomar horarios regulares de alimentación, paseos, juego y descanso después de las fiestas ayuda a reducir el estrés y les devuelve una sensación de seguridad. 

"Cuando las mascotas saben qué esperar de su día a día, se sienten más tranquilas, se adaptan mejor a los cambios y es menos probable que desarrollen conductas asociadas a la ansiedad”, afirmó la veterinaria Pamela Lepe.

La previsibilidad es un factor clave para la estabilidad emocional de las mascotas. Horarios regulares de alimentación, paseos, juego y descanso les brindan una sensación de seguridad que facilita su adaptación al entorno. Cuando estas rutinas se alteran durante largos periodos, como sucede en las fiestas de fin de año, el retorno a la normalidad puede resultar confuso y angustiante para ellos.

Los especialistas recomiendan que el regreso a la rutina sea progresivo. Retomar poco a poco los horarios habituales, mantener espacios de interacción diaria y ofrecer estímulos como juguetes o actividades físicas ayuda a reducir el impacto de la separación. En el caso de los perros, los paseos regulares cumplen una función doble: favorecen la salud física y disminuyen la ansiedad. Para los gatos, mantener zonas de descanso tranquilas y enriquecimiento ambiental resulta fundamental.

Además, es importante observar cualquier cambio persistente en el comportamiento. Si las señales de estrés se prolongan en el tiempo, puede ser necesario consultar con un médico veterinario, quien evaluará tanto la salud física como emocional del animal y recomendará estrategias específicas para su caso.

Más allá del cariño, el bienestar de las mascotas depende en gran medida de la estabilidad. Promover rutinas claras y consistentes no solo mejora su calidad de vida, sino que fortalece la convivencia en los hogares y previene problemas de conducta asociados a la ansiedad por separación. Volver a la rutina, bien acompañados, también es una forma de cuidado responsable.

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