POR Daniel Jiménez | 22 de septiembre de 2026, 12:02 PM

El técnico Óscar Ramírez está de regreso en Alajuelense. Este martes fue presentado en conferencia de prensa en el CAR y dijo que su amor al club lo hizo regresar.

—¿Qué lo motivó a darle el sí a la Liga?

En el primer torneo que estoy aquí de entrenador, yo mismo solicité una pausa, luego volví. En esta oportunidad fueron siete años que me ausenté de fútbol, luego vino un año y tres meses fuerte. Ahora, la última decisión que se tomó, ahora estos cuatro meses y medio me habla Carlos (Vela), le dije que me sentía bien, es un tema difícil, esa pausa de siete años es difícil, en algún momento lo resentí, hay que aceptarlo. Estoy con ganas de asumir lo que está en este momento y estoy al servicio. Aquí tienen un soldado para cualquier momento, tal vez apareció rápido, pero apareció.

—¿Cuánto significa volver a dirigir a la Liga?

Era importante saber un poco el semestre pasado que se necesitaba un líder con conocimiento de juego, en algún momento lo hizo muy bien Alexis Gamboa, que asumió el liderazgo, mucha gente me criticó a Johnny Acosta y ahora se dio la contratación (del Pipo González). Soy un poco de meterme en la cabeza de los muchachos y tratar de adivinar por qué está triste... eso me hace muy cercano con algunos de ellos y ver comentarios. Tengo que ayudar y para eso estoy.

—¿Cuando usted sale quedó la duda de si tomó la decisión de haberse marchado en mayo o si existieron situaciones que lo hicieron hacerse a un lado?

En este periodo de los siete años que estuve al garete, por decirlo así, la intensidad, la Copa Centroamericana tiene su peso, digo yo... si yo no me siento con la energía... a mí me preguntan cómo estoy y yo digo que contento. Yo me siento bien, por eso tomo la decisión, si estuviera cansado y sin ganas, lo más responsable sería decir que no. Me encantó lo de Bryan, ojalá supere su situación familiar porque se ve muy bien.

Los jugadores me estaban diciendo que por qué no contestaba el teléfono. Mi mamá estaba contenta.

—¿Cómo es la relación con Carlos Vela?

Si algo me ha caracterizado a mí es ayudar, hacerles entender lo que representa esto, darle un panorama claro, advertir cosas, al final viene a integrarse a un rol importante, tiene que ser bien. La comunicación con Carlos es buena, problemas no he tenido. La comida solamente (risas), no me gusta mucho el chisme. Yo no soy rencoroso. Yo logro entender la causa de la persona. Con Carlos todo muy bien.

—Cuando dirigió vivió temas extrafútbol: ¿Cómo manejarlo ahora?

Son temas difíciles, como lo de este muchacho sorpresa, si a alguien ayudé e intenté y aconsejaba mucho era él. Yo tengo que meterme en la cabeza de esa persona, su origen para entender por qué la actuación. Ya uno igual con los hijos, hay que rezar, decir lo que uno piensa, pero está en la persona. Pasó lo que pasó con este muchacho porque yo le advertí, que viera esto, el futuro y muchas cosas, pasó y es un muchacho atento a muchas situaciones. Si algo cuesta en un grupo era decir no.

—¿Qué es lo que lo desgasta a usted?

Tengo un defecto-virtud, cuando me meto, me meto de cabeza. Si yo les dijera que jugando domingo-miércoles-domingo, me veía muchos partidos de los rivales y conocer el tema de cómo es el tema en la cancha. El desgaste fue muy importante, duré tres meses soñando fútbol, hasta que en semana santa me levanté y le dije que qué dicha que no soñé fútbol. Se vuelve pesado en algún momento, ya no es la misma energía. Es un proceso.

—¿Por qué está tan tranquilo ahora?

El irme a la finca, mis raíces son campesinas, qué cosas dejé por el fútbol... mi segundo sueño era ser finquero, para ahí apuntaba mi vida, en el momento en que entro al fútbol me hace un giro tremendo, hacer feliz a la gente. 

—¿Qué mensaje le da al liguismo sobre su estilo de juego?

Hay que ver qué material tengo. Por ejemplo, Luis Miguel Valle, de 100 rebotes, tal vez pasaba 10 buenos y 90 malos, y le abrí las paredes del estadio y jugamos juntos 20 minutos antes de cada entrenamiento y jugamos con la bola pasando un toque sin parar para que tenga buen pase. Me encontré con algunas cosas de esas que tiraba más a un tema defensivo. Ahora este semestre si a mí me dicen que yo fui defensivo, me parece a mí que no.

Si a mí medan $1.800 millones de dólares, les cuento... En el Mundial se vieron bloques intermedios. Va mucho por el material que se tiene.

—¿Qué le hace falta a la institución para ver a más exjugadores de casa en puestos de cuerpo técnico?

Yo tuve mucho entrenador extranjero, si revisamos un poco los campeonatos se ha logrado más con gente criolla que con gente de afuera. Hay un tema en la institución que ha apostado mucho por extranjeros. Por ejemplo el tema de los clásicos, puede ser que un entrenador de Brasil o Argentina llene el ojo y tenga esa parte. Es complejo, el jugador está en la institución. Muchos están emigrando, en la época mía era gente que costaba que saliera. 

—¿Qué falta le hacía al equipo ver a los ídolos cerca?

Hay una anécdota muy bonita, el zurdo Jiménez era mi ídolo. Llegué y pensé que me habían robado el maletín y me dijeron que entrara al camerino del primer equipo... entrar a ese vestuario y ver a mis ídolos fue algo increíble. Eso pasa ahora con Pipo González, con Celso Borges, con todos ellos.