POR José Fernando Araya | 31 de marzo de 2015, 15:01 PM

La derrota siempre trae un sabor amargo y luego de 13 partidos de festejo, el trago aún es mayor.

Panamá devolvió a los nuestros a la realidad y aprovechó un mal experimento defensivo de Paulo Wanchope para derrotar 1-2 a la Tricolor y acabar así con el largo invicto.  

Costa Rica retrocedió en el tiempo. Olvidó las glorias del 2014 y volvió a recordar los tiempos donde el juego retrasado y sin ideas era característico.

En la previa se habló repetidamente de la similitud del amistoso ante los canaleros con un juego eliminatorio y efectivamente así fue, solo que recordó aquellos viacrucis de sufrimiento tan acostumbrados en el antaño.

Chope tomó una decisión. Quiso darle minutos a los “novatos” en zona defensiva para que experimentaran aquella presión de estadio de rival centroamericano.

Pero más allá de salir bien parado, la parte baja fue un caos. Keyner Brown se notó inseguró y completamente descordinado y LeMark Hernández simplemente tuvo un debut para el olvido, tanto así que terminó desmoralizado por completo al salir de cambio al minuto 44.

Junior Díaz –el más veterano de la inexperta zaga- batalló ante la espuela de Blas Pérez y vaya que la pasó mal en una posición que no es la suya.

Entre tanta descoordinación, cayó un centro al minuto 17 justo en los pies de Pérez, quien con un toque preciso liquidó a Esteban Alvarado para el 1-0.

Alvarado, titular en el juego ante la mirada de Keylor Navas desde el banco, se mostró camaleónico en el arco. A como tuvo tremendas intervenciones en la primera parte, se notó inseguro en las salidas aéreas en la complementaria.

De hecho un potente remate desde lo largo terminó con el segundo gol canalero, aunque está vez a Alvarado lo fusilaron en el contrarremate de Luis Tejada. Nada que hacer, el 2-0 en apenas 25 minutos.

Espejismo.

Pero hay que dejarlo claro y no solo la inexperta zaga falló en el juego, pues el resto de líneas estuvieron lejos de pasar la prueba.

Las ganas quedaron en el camerino y las “estrellas” del equipo como Bryan Ruiz, Celso Borges y Joel Campbell apenas aportaron el nombre al compromiso.

Lo raquítico del mediocampo y la zona ofensiva se debió también al buen trabajo de presión por parte de los panameños, que en ocasiones parecen jugar con más ganas que fútbol.

Ureña, único hombre en punta, apenas se despeinó para rematar en un par de ocasiones. Eso sí, logró la jugada del penal por parte de Román Torres.

La respuesta al gol precisamente vino desde el banquillo con la figura de Álvaro Saborío quien descontó para la Sele al 67’, no obstante el trágico desenlace parecía escrito.

La Tricolor mejoró después del gol, impulsada por el pundonor de ser la selección 13 del mundo. Pero hasta ahí, pues lo poco mostrado no sirvió para tapar el desorden de líneas y la falta de creación. Solo fue un espejismo en momentos críticos, pese a terminar casi cantando el empate en dos jugadas de Ureña y Deyver Vega.

Mal partido de la Selección Nacional que vuelve a recordar lo dolorosa que es una caída, más ante un rival del área y luego de sortear a los campeones del mundo en su destrozada racha. Pero al final de cuentas, de las derrotas también se suele aprender mucho más.