POR José Fernando Araya | 26 de marzo de 2015, 16:04 PM

Sigue el conteo y la racha sigue intacta. Tal vez el empate ante Paraguay 0-0 no ayudó,  pero igual la Selección Nacional tuvo un caluroso agradecimiento por parte de los aficionados, quienes también vivieron su propia fiesta al ver a las hoy figuras que militan en el futbol extranjero.  

Costa Rica se apegó al libreto que profesó Paulo César Wanchope en la previa a su debut como técnico oficial de la Sele y apostó por el control de la pelota en el mediocampo lo que le sirvió para no pasar sobresaltos.  

Pero contar con la posesión del balón y el dominio del juego no fue suficiente para botar la muralla paraguaya que se dedicó más a cerrar espacios y golpear, que a generar en ofensiva.

El partido fue cerrado de principio a fin. Asemejó a un partido eliminatorio, de esos de dientes apretados y que tan solo se definen por detalles mínimos.

El juego cerrado provocó pocas acciones de verdadero peligro. Eso sí, los nuestros tuvieron más opciones, y para ser justos, bien pudieron llevarse un justo triunfo.

Dentro del nuevo repertorio de la Tricolor, destacaron las jugadas colectivas, la mayoría de ellas logradas por la explosividad de Joel Campbell quien suele encenderse en una comunión única con la afición roja.

Detalles por pulir.

La línea defensiva presentó a cuatro hombres atrás, algo ya cantando por Wanchope como principal variante al “esquema Pinto”.

En ella quedan muchos detalles aún por pulir. Junior Díaz jugó improvisado de central con Óscar Duarte, junto a Waylon Francis y Dave Myrie como carrileros.

El ensayo fue positivo, pero algunas pequeñas desatenciones en salida y coordinación de coberturas, hacen pensar que aún falta mucho trabajo por delante. Balance positivo en la parte baja.

Mientras tanto en ofensiva, ni el combativo Álvaro Saborío, ni la experiencia de Bryan Ruiz pudieron hacerse notar, aunque se ganó mucho más en ofensiva con el ingreso de Marcos Ureña y Johan Venegas.

La más clara del partido la tuvo Duarte al 66’, cuando logró conectar de cabeza un tiro de esquina, pero esta vez no ingresó como ante Uruguay en aquella épica jugada de Brasil 2014.

Examen con nota positiva, sin mayor sobresalto en un juego que al menos sirve para mantener la racha invicta que se extendió desde junio del año anterior y ayer llegó a 13 partidos sin perder, igualando su mejor marca en la historia. Sumen uno más y contando.