POR Adrián Fallas | 28 de septiembre de 2026, 8:33 AM

El 23 de noviembre de 2022, hace casi cuatro años, la Selección Nacional de Costa Rica debutaba en el Mundial de Qatar 2022. Había clasificado por repechaje y su primer rival fue España. El resultado, un 7-0 de escándalo.

Anotó Dani Olmo, Marco Asensio, Ferran Torres, Gavi, Carlos Soler y Álvaro Morata. En ese momento, la tunda se sentía como la mayor vergüenza en la historia del fútbol tico, pero parece que fue solo el primer indicio de que el tren se descarrilaba.

Un triunfo que se sacó de la manga, sin ton ni son, ante Japón, ni siquiera maquilló la Copa del Mundo, porque en el cierre Alemania nos dejó fuera con un 2-4 contundente.

Luis Fernando Suárez, al mando de aquel proceso, no duró mucho y en 2023 Claudio Vivas lo reemplazó de manera interina.

Tras aquel Mundial, en Liga de Naciones nos ganó Panamá y los canaleros hicieron lo propio meses después en Copa Oro para sumar cuatro derrotas consecutivas, con un quinto juego sin sumar de a tres, ya que se empató ante El Salvador.

En algún momento de estos últimos cuatro años se normalizó no ganarle a Panamá, hecho impensable un par de generaciones atrás. Ahora nos derrotan con una frecuencia que antes no era habitual.

El combinado nacional siguió dando tumbos. El banquillo se convirtió en un ir y venir. Luego de Vivas llegó Gustavo Alfaro y, cuando todo parecía normalizarse, el argentino hizo maletas para irse a Ecuador.

Volvió Vivas en interinato y luego Miguel Herrera. El mexicano probó ser otro desastre y le cedió el puesto a Fernando Batista, quien parece tener las fichas, o estar cerca de conseguirlas, para ser el próximo extécnico de la Tricolor.

Viendo el registro de juegos, las rachas de triunfos en estos cuatro años han sido pocas y cortas.

Destacan cuatro en fila el año anterior, ante los poderosos Bahamas, Trinidad y Tobago, Suriname y República Dominicana, pero no mucho más.

La actualidad habla de una seguidilla de ocho partidos sin ganar. Empezó perdiendo con Haití y este domingo se repitió la receta.

Lo único claro en este momento es que el rumbo se ha perdido y el futuro es una incógnita.