Internacional
El papa asegura en Uruguay que está "en forma" y defiende una salud para todos
León XIV visitará 11 ciudades de Uruguay, Argentina y Perú en 12 días, en una de las giras papales más intensas de las últimas décadas.
El papa León XIV elogió el sábado al mate, la infusión adorada por los uruguayos, y llamó en Paysandú a "construir puentes" y "transmitir la alegría de la fe", en su primera misa en Uruguay, el país más laico de América Latina.
Habló de tres símbolos de la región "que pueden ayudarnos a reflexionar sobre el tesoro de la fe".
"El primero es el puente, el segundo los palmares y el tercero el mate", dijo León XIV en el parque París Londres de esta ciudad del noroeste uruguayo, separada de la argentina Colón por un puente de dos kilómetros sobre el río Uruguay.
El pontífice llamó a "construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar" y a transmitir la fe "a las futuras generaciones con valentía creativa" frente a una multitud de 40.000 personas, según autoridades locales.
Solo 35% de la población uruguaya se declara católica, según un sondeo de 2026 de Latinobarómetro, que ubica a Uruguay en el lugar más bajo de la región. Paraguay y México lideran la tabla con 82% y 69% de católicos.
"Necesitamos estar bien preparados para dar razones de nuestra fe a todo el que nos lo pida y no dejarnos arrastrar por cualquier clase de doctrinas extrañas", pidió León XIV a los fieles que ignoraron la llovizna de la madrugada y se instalaron en este sábado nublado en el parque con sillas playeras, impermeables y mate, la tradicional infusión uruguaya.
El mate "nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan", dijo el papa. "Es signo de integración, de acogida y de valores comunes".
"¡También hasta a Roma ha llegado el mate!", exclamó, y arrancó risas entre la multitud.
"Esto es una experiencia única, es difícil de explicar, se siente una cosa hermosa. Y si llueve, acá estamos", dijo Adela Giles, de 56 años, que viajó 50 km para ver al papa con su madre de 81.
Pegada a las vallas para ver pasar el papamóvil, Alicia Arauco agitaba entusiasmada una bandera argentina. Viajó desde Concordia y pasó la noche en el parque. "Vine a Salto cuando vino Juan Pablo II (en 1988). Tenía 21 años. Ahora traje a mi hijo, que también tiene 21 años", contó.