Internacional
Gays en Siria viven una triple condena, que muchas veces se paga con la vida
Un amplio reportaje del diario El País de España retrata la amarga experiencia de varios homosexuales sirios, quienes han abandonado su país no sin antes haber pasado por torturas y rechazos colectivos, en el mejor de los casos. Otros han sido asesinados.
Los gays sirios viven una triple condena: la que dicta la ley del país contra los "actos sexuales innaturales", la que dictan sus tribus o familias y, ahora, la que marca atrozmente el Estado Islámico, en las amplias zonas que controla entre Siria e Irak.
Un amplio reportaje del diario El País de España retrata la amarga experiencia de varios homosexuales sirios, quienes han abandonado su país no sin antes haber pasado por torturas y rechazos colectivos, en el mejor de los casos. Otros han sido asesinados.
Uno de ellos es Ibrahim, un médico de 33 años, quien cayó en manos del Estado Islámico en la ciudad de Raqqa, capital del califato de este grupo radical yihadista.
Él relató al diario que su orientación sexual le valió estar en poder de este grupo, condenado a muerte, porque la homosexualidad se paga con la vida bajo la rigurosa ley religiosa que sirve de Constitución.
Logró salir con vida luego de que su familia pagara 10.000 euros, posteriores a los 18.000 euros que había cancelado al régimen sirio por su libertad.
El hombre huyó al Líbano a la espera de recobrar su vida, pero allí vive como refugiado, sin posibilidad de ejercer como médico.
Ibrahim contó con suerte, no así varios de sus amigos, que murieron con un disparo en la nuca o fueron torturados.
Otros gays sirios fueron lanzados desde la azotea de un edificio en Raqqa, en imágenes que fueron ampliamente difundidas en todo el mundo.
Con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda, los hombres fueron lanzados al vacío al tiempo que el verdugo voceaba: “¡Musulmanes, sean testigos de la aplicación de la ley!”.
Dos jóvenes, apenas veinteañeros, fueron apedreados hasta la muerte porque su "crimen" fue ser homosexuales.
“En Raqqa, la comunidad gay era activa. Pero solo a los que reciben en el acto sexual se les considera gais. Muchos de aquellos que tenían mujeres y se acostaban con hombres fueron a parar a las filas de Al Nusra y del Estado Islámico. Para expiar sus culpas entregaron a todos los gais que conocían de su fase prerevolucionaria. Mis tres amigos pagaron con su vida y de sus teléfonos sacaron los números de decenas de otros como yo”, relató con amarga sonrisa al citado rotativo español.
Jorge es otro de los sirios que contó con amargura su experiencia, luego de que él y su novio fueron atrapados en un hotel.
“La policía nos encontró en la cama. Nos arrastraron desnudos por los pasillos y por la calle. Nos llamaban enfermos mentales al tiempo que nos pateaban”, aseguró. Pagó 3.000 euros para salir de la cárcel.
“Al poco me convocaron para alistarme en el Ejército. Al ser hijo único estoy exento del servicio militar por lo que supe que era una trampa para encarcelarme por ser gay. Hice las maletas y hui a España”, concluyó.
