POR Deutsche Welle | 1 de julio de 2026, 13:42 PM

La búsqueda de sobrevivientes se acerca a su fin en Venezuela una semana después de los terremotos que dejaron casi 2.300 muertos y miles de desaparecidos, en medio de la desolación de los familiares y la urgencia de ayuda para los damnificados.

La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, decretó el miércoles siete días de duelo nacional "en homenaje" a las víctimas.

El rastreo infructuoso ha dado paso al silencio en zonas de Catia La Mar, un balneario del estado costero de La Guaira, epicentro de la tragedia provocada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el pasado 24 de junio.

Decenas de edificios en ruinas están ahora marcados con la letra D, de "deceased" (muerto), que indica que el lugar ya fue inspeccionado por los socorristas, según la nomenclatura internacional para estos desastres.

"No se pierde el tiempo en un lugar donde no se espera recuperar personas con vida", dijo a la AFP Javier Rodes, coordinador de un grupo de rescate de España. "La gran mayoría" de los edificios afectados de La Guaira, a 40 kilómetros de Caracas, ya están marcados, agregó.

El colapso de cientos de edificaciones dejó al menos 2.295 muertos, según el balance oficial actualizado el miércoles, mientras la ONU cifra en unos 50.000 los desaparecidos.

"Venezuela tiene el alma rasgada", escribió la presidenta Rodríguez en Telegram.

Aunque el Gobierno evita referirse a los desaparecidos, asegura que el día de los sismos había unas 30.000 personas en La Guaira, de las cuales 6.461 fueron rescatadas y más de 13.000 salieron por sus propios medios o con ayuda de familiares y amigos. Del resto, no se tiene información.

"Les pido que digan la verdad sobre las cifras de muertos (...), no importa cómo estén, pero que los saquen para siquiera tener sus cuerpos", señaló a la AFP Gladys Barrios, de 76 años.

Cúmulo de necesidades

La AFP acompañó a un equipo de rescatistas estadounidenses la noche del martes en un complejo residencial de dos torres en Catia La Mar. El grupo se retiró al no detectar sobrevivientes.

Aunque las posibilidades disminuyen, algunos se aferran al milagroso rescate, ocurrido el martes, de un niño de tres años hallado con vida por socorristas jordanos bajo los escombros de un edificio.

Las redes sociales siguen inundadas de fotografías de niños, adultos mayores y parejas, junto con sus nombres, descripción y un número de teléfono para recibir información sobre su paradero.

Sin embargo, poco a poco la atención se centra en los miles de personas que quedaron sin hogar y para quienes no hay suficiente alimento, según advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Muchas de esas personas permanecen en estacionamientos, canchas deportivas o precarios campamentos a la intemperie.

"Aquí no estaba entrando nada (de ayuda). Desde anoche comenzaron a traernos agua (...). El sol nos está quemando, la mayoría no tiene carpas", relató a la AFP Fátima Berroterán, de 56 años, residente de un condominio de La Guaira que sufrió graves daños.

"Nos hacen falta medicamentos. Aquí hay muchas personas con discapacidad. La mayoría de los que viven aquí son damnificados de la tragedia de Vargas", añadió la mujer sobre otro desastre que dejó miles de muertos en la zona en 1999, debido a gigantescos aludes de lodo y piedra.

El Gobierno contabiliza casi 13.000 damnificados por los terremotos, una cifra muy inferior a la estimación de la ONU, que calcula hasta siete millones de personas en esa condición.

Muchos de ellos denuncian negligencia de las autoridades, mientras opositores exiliados pidieron el miércoles a Estados Unidos apartar de la reconstrucción al Gobierno, al que acusan de corrupción.

El oficialismo, que estrechó relaciones con Washington tras la captura de Nicolás Maduro en enero, anunció el miércoles que prepara un "proceso acelerado de construcción de vivienda".

Será una labor titánica, pues unos 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos, según observaciones satelitales de la NASA.

Riesgo de enfermedades

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU solicitó a la comunidad internacional 50 millones de dólares para asistir a unas 500.000 personas durante tres meses.

Antes de la tragedia, la ONU cifraba en casi ocho millones las personas que necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela, sumida en una grave crisis. Su oficina para los refugiados alertó sobre un aumento de las tensiones por el acceso limitado a la ayuda.

A la urgencia de alimento y refugio se suma el riesgo de epidemias. La Organización Mundial de la Salud advirtió sobre la "presión extrema" que enfrentan los servicios sanitarios y el riesgo de enfermedades virales o infecciosas prevenibles mediante vacunación.

Un total de 27 países han movilizado cerca de 2.000 efectivos, apoyados por unos 160 perros, para buscar sobrevivientes, según la ONU.

El organismo anunció que suministrará 10.000 bolsas mortuorias, aunque espera que el balance final sea inferior. Asimismo, estima las pérdidas en 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del producto interno bruto (PIB) del país petrolero.

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