Internacional
El inesperado regreso de la Lazio a lo más alto del fútbol italiano
Con ocho victorias y un empate en sus primeros nueve partidos, el equipo de Gennaro Gattuso vive el mejor arranque liguero de su historia.
Roma, Italia | Nunca en su historia la Lazio había comenzado tan bien en la liga italiana, con ocho victorias y un empate, pese a que pocos indicios hacían presagiar el momento de forma del club romano.
Con 25 puntos de 27 posibles antes de enfrentarse al Cagliari el domingo, Gennaro Gattuso y sus jugadores han entrado en la historia del club, fundado en 1900. Sus números superan los del equipo de la temporada 1973-74, que registró cinco victorias, tres empates y una derrota, y los de la campaña 1999-2000, con seis triunfos y tres empates. Ambos equipos conquistaron los dos únicos scudetti de la Lazio.
“Lo que están logrando estos jugadores es sencillamente extraordinario, pero no hay que olvidar de dónde venimos. Empezamos nuestra temporada en agosto con una eliminación en la Copa de Italia a manos del Mantua”, un club de segunda división, recordó Gattuso después de la exhibición de su equipo en Sassuolo (6-2), el martes.
Aunque su equipo entusiasma como tercer mejor ataque de la Serie A, con 22 goles, y mejor defensa, con siete tantos encajados, el antiguo mediocentro defensivo del AC Milan mantiene los pies en la tierra.
“No miramos la clasificación”, aseguró. “No paro de repetirles a mis jugadores que hay que llegar a los 40 puntos”, sinónimo de permanencia.
“Al 110 %”
Contratado en julio en medio del mayor escepticismo, Gattuso, de 48 años, venía de un sonoro fracaso al frente de la selección italiana, que quedó fuera de la Copa del Mundo por tercera vez consecutiva.
El campeón del mundo en 2006 como jugador tampoco había brillado durante sus anteriores experiencias como entrenador de clubes, la mayoría truncadas, en el AC Milan (2017-2019), el Nápoles (2019-2021), el Valencia (2022-2023) o el Marsella (2023-2024).
Pero “Rino”, conocido por su agresividad y carácter ganador como jugador, parece haber dado esta vez en el clavo con un discurso más mesurado.
“Tenemos que darlo todo, nunca debemos jugar al 80 %, sino al 110 %”, resumió Romano Floriani, bisnieto de Benito Mussolini y autor, el martes, de su primer gol en la Serie A, a sus 23 años.
Aunque se felicita por haber “logrado formar una familia”, Gattuso reconoce también que ha cambiado su manera de entrenar y gestionar al grupo.
“Ya no quería entrenar —reveló recientemente—, volvía a casa con un dolor de estómago constante; luego trabajé en mí mismo. Ahora hay dos o tres cosas que no se discuten, pero, por lo demás, soy yo quien escucha a mis jugadores”.
El mérito de Gattuso es aún mayor porque ha tenido que lidiar con los graves problemas financieros de la Lazio, sometida a supervisión por parte de las autoridades del fútbol italiano, que llevan dos años controlando de forma muy estricta sus fichajes.
Boicot de aficionados
Como resultado, los biancocelesti, novenos en la Serie A la temporada pasada y finalistas de la Copa Italia bajo la dirección de Maurizio Sarri, han vuelto a vender a sus mejores activos.
Después de las salidas de Matteo Guendouzi, traspasado al Fenerbahçe por más de 30 millones de dólares, y Taty Castellanos, rumbo al West Ham por una suma similar, el club también vio cómo su arquero Ivan Provedel recalaba en el Inter por 3,4 millones de dólares y el defensa Mario Gila se marchaba a la Juventus por 34 millones.
Aunque la Lazio logró uno de los grandes golpes del verano al conseguir la cesión de Davide Frattesi por parte del Inter, el mercado ha incrementado aún más la desconfianza de los tifosi hacia su propietario y presidente, Claudio Lotito.
Esa es la otra particularidad de esta Lazio: disputa sus partidos en casa ante gradas semivacías. Sus ultras, algunos con una reputación más que polémica por sus vínculos con el racismo y la nostalgia del fascismo, boicotean el Estadio Olímpico desde la temporada pasada con la esperanza de que Lotito, ahogado económicamente, se vea obligado a vender el club.
El empresario y senador, que compró la Lazio en 2004, se mantiene firme e incluso provoca a los aficionados: si quieren asistir al tan esperado derbi de Roma del próximo 13 de diciembre, para el cual sus detractores han previsto poner fin al boicot, tendrán que comprar entradas para los dos partidos anteriores en casa.
