POR Eric Corrales | 24 de febrero de 2015, 11:00 AM

Un bebé que nació tres meses antes de tiempo en el Centro Médico Cedars-Sinai en California, Estados Unidos, es considerado por los doctores como un “milagro médico”, ya que el infante nació dentro de su saco amniótico intacto.

Los médicos que relazaron la operación por cesárea a su madre se sorprendieron al ver que el saco amniótico que cubría al bebé estaba intacto.

El niño estaba acurrucado en el interior con la placenta y el cordón umbilical sin prisa por despertarse, sus diminutas manos y piernas eran claramente visibles dentro del saco.

Según informó el sitio CBS, todavía estaba recibiendo oxígeno a través de la placenta de la madre, hasta que se rompió la bolsa.

El saco amniótico es considerado por la ciencia como una bolsa de líquido claro y pálido, que está dentro del útero, donde el feto se desarrolla y crece.

El líquido que contiene ayuda a amortiguar a bebé de golpes y lesiones, así como dotarlo de fluidos donde puede respirar y tragar. También le mantiene en una temperatura agradable.

Por lo general el saco se rompe automáticamente durante el parto, lo que se conoce popularmente como “romper fuente” en una mujer embarazada.

Los médicos indican que la posibilidad de que el saco amniótico quede intacto y no se rompa después del parto es "ultra-rara".

"Aunque suene cliché, tomamos el aliento. Realmente me sentí en un momento de asombro, esto quedará grabado en mí por algún tiempo”, explicó el doctor William Binder, quien participó en el alumbramiento.

A pesar de haber nacido de 26 semanas, el pequeño está siendo cuidado de manera continua por los médicos y podrá irse a casa en el próximo mes, según informaron.