POR Brenda Calvo | 19 de febrero de 2026, 16:30 PM

Dorothy Canizalez, vecina de San José y conocida en redes sociales como “Tokyo”, su nombre artístico, quien actualmente reside en República Dominicana, es una de las pocas costarricenses que se han dado el lujo de estar en una final del programa Got Talent, en esta isla caribeña: para ella esta fue una noticia que tuvo que sentarse a digerir.

“Yo simplemente no lo podía creer. Poder añadirme a esa agrupación tan fuerte que es DNI, como costarricense, representar mi bandera y saber que mi arte puede llegar tan lejos, lloré, brinqué, reí”, recuerda.

 La emoción fue inmediata, pero también el compromiso. “Entendí que este era uno de los compromisos más grandes que iba a poder cumplir hasta la fecha. Hay que hacerlo y hay que hacerlo bien. Hay que reventar ese escenario representando a cada uno de los artistas costarricenses que amarían estar en ese escenario”.​

El proceso, sin embargo, no fue sencillo. Entre ensayos de horas, correcciones constantes y la exigencia física y mental, el mayor reto fue encontrar el balance. “Debes saber cuidar de ti física, emocional y mentalmente”, explica.

 Además, es mamá autónoma y cada paso que da tiene un propósito mayor: su hija. “Lo que hice para no rendirme fue tenerla en mi mente, verla antes de salir y abrazarla al llegar a casa. Todo lo que hago es para que ella aprenda que, a través del esfuerzo y el amor, se puede llegar muy lejos”.

También hubo un impulso más profundo: honrar a la niña que soñaba con escenarios internacionales. Desde pequeña veía ediciones de Got Talent y anhelaba estar allí. “Fue hacerle honor a esa niña que algún día dijo: vas a vivir de esto”.

Representar a Costa Rica en un escenario internacional fue una responsabilidad que sintió con fuerza, pero que convirtió en gasolina. “Cada vez que bailo y me preguntan de dónde soy, digo con orgullo: soy tica, vengo del país más hermoso que he visto en mi vida”. Esa presión se transformó en motivación para darlo todo, impulsada además por el apoyo de quienes la siguieron, votaron y la animaron desde Costa Rica y otros países.


La experiencia también marcó un antes y un después en su vida. “Conocí una mejor versión de mí. Me siento mejor bailarina, mejor persona, más consciente, más capaz”. Para ella, el arte es una carrera digna, llena de intención y amor, capaz de transformar vidas. “Hoy vivo una versión mía más bonita. Es como salir de un capullo y disfrutar de nuevas alas”.

En ese vuelo, su red de apoyo ha sido fundamental. Su mamá, su familia, amigos cercanos en Costa Rica, México y República Dominicana, y personas que la acompañaron en ensayos, transmisiones y votaciones. “Gracias porque si no fuese por ustedes yo no saldría a flote día a día. Después de mi hija, ustedes son los amores de mi vida”.

A los jóvenes talentos costarricenses les deja un mensaje claro: sueñen en grande. “No hay nada que usted pueda soñar que no se pueda lograr. No se junten con personas que les tumben sus sueños. Júntense con quienes les digan: ya quiero verte lograr eso”.


Su consejo final es directo y poderoso: “No se trata solo de llegar, se trata de cómo manejas el proceso. No se rindan. Yo no me rindo si tú no te rindes. Cree en ti y entrégate al proceso”.

DNI, el grupo de baile al que pertenece “Tokyo”, logró un destacado segundo lugar en la gran final de Got Talent en la franquicia de República Dominicana, dejando en alto el nombre de Costa Rica y demostrando que el talento tico puede brillar en los escenarios internacionales de mayor nivel.