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IA entra en el anime sin permiso y divide a Japón
Las leyes de Japón impulsan la inteligencia artificial sin pedir permiso a los autores. Mientras crece el uso de IA en el anime y el cine, los artistas temen por sus derechos.
En los primeros días de febrero, una nueva moda ha ganado terreno en plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y X: la creación de caricaturas personalizadas generadas con ayuda de ChatGPT y herramientas de inteligencia artificial.
Usuarios de todas las edades están compartiendo versiones caricaturescas de sí mismos, combinando creatividad, tecnología y estilo personal.
Detrás del trend hay una mezcla de avances tecnológicos y fenómenos culturales. Por un lado, el acceso a modelos de generación de imágenes y texto cada vez más potentes ha permitido que personas sin experiencia en ilustración digital produzcan retratos artísticos en cuestión de minutos.
Por otro, la necesidad de contenidos originales y visualmente atractivos en redes impulsa a los creadores a experimentar con formatos novedosos.
Cómo funciona esta tendencia
La clave está en usar plataformas de inteligencia artificial como ChatGPT —que ahora puede procesar texto e imágenes— para guiar al usuario en la creación de una caricatura. A grandes rasgos, el proceso tiene tres pasos:
Un ejemplo de indicación puede ser la siguiente: “Genera una caricatura editorial profesional de mi persona con rasgos reales, en una sala de redacción moderna, con una pantalla que muestre un programa de televisión de salud y mis gustos musicales”.
Según varios creadores, la fórmula del éxito está en el detalle de la descripción: entre más específica y personal sea la solicitud, más interesante y representativa será la caricatura resultante.
El fenómeno del momento
Aunque no hay datos oficiales, el hashtag #CaricaturaIA supera los millones de publicaciones en Instagram y TikTok, y muchos influencers han compartido sus versiones, alentando a sus comunidades a probar la tendencia.
Las publicaciones que incluyen este tipo de contenido suelen generar altos niveles de interacción, especialmente cuando el usuario combina elementos personales —como mascotas, deportes favoritos o estilo de vida— con la caricatura.