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Jay Wheeler llegará a Costa Rica con su gira mundial 'La Voz Favorita'
El espectáculo incluirá canciones de su más reciente producción discográfica y varios de los temas más conocidos de su carrera.
"Iron Maiden's gonna get you, no matter how far (Iron Maiden te atrapará, no importa cuán lejos estés)".
Esa es, sin duda, una de las líneas más emblemáticas de la canción homónima de la legendaria banda británica que colmó de camisas negras y melenas largas el Estadio Nacional, en San José, la noche de este jueves. Y más que emblemática, es cierta.
La Doncella de Hierro, como se le conoce a la formación liderada por Bruce Dickinson, definitivamente atrapa a quien sea que se lo proponga con su música y espectáculo.
El propio vocalista es posiblemente el principal artífice de esa gesta: salió a escena vestido de aviador, de soldado, de sepulturero y hasta de lo que parecía ser la misma muerte.
No se quedó quieto ni un minuto. Fue energía de inicio a fin. Y cuando no estuvo corriendo, saltando o viendo cómo hacía conexiones con el público, era porque con su voz —que le ha valido el apodo de "la sirena de guerra"— estaba haciéndose sentir en cada rincón del reducto deportivo convertido en auditorio para unas 25.000 personas.
Pero Dickinson no lo hizo todo solo. Tan elementales como el cantante fueron las guitarras de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, el bajo de Steve Harris y la batería de Simon Dawson.
Tan inmensa combinación incluso permitió a la agrupación sortear los problemas técnicos con el sonido y las pantallas en algunos de los más grandes éxitos que el grupo repasó en su celebración del 50 aniversario, tales como Run to the Hills, The Trooper y Hallowed Be Thy Name.
A ello debe agregarse un show sorprendente en el que los audiovisuales que acompañan la producción casi que toman a los fanáticos de las mechas para meterlos en cada uno de los pasajes que Iron Maiden construye en sus canciones. Esa experiencia inmersiva se acompañó de chispas, luces y mucho fuego.
Terminada la presentación, Dickinson halagó al público costarricense y lanzó una promesa con la que puede que cada fiebre se acueste soñando: el regreso de una de las bandas más grandes del heavy metal.