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Randall Gamboa, el barista tico que representó al país en competencia internacional
El joven, de 24 años, es oriundo de Acosta y tiene más de ocho años de ejercer esta profesión.
El café suele asociarse con una taza caliente para comenzar el día, pero en Costa Rica también se transforma en cosméticos, chocolates, artesanías y productos sostenibles.
En el marco del Día Internacional del Café, que se celebra cada 1.° de octubre, varios emprendimientos nacionales han encontrado formas poco convencionales de incorporar este producto en sus creaciones.
En Bruja en Luna Creativa, Anahí Bello y su esposo, Tony Meza, utilizan el café para darle un giro particular a sus conocidas calaveras de resina.
La idea surgió durante una feria de Viva el Café. Desde entonces, incorporaron a su catálogo calaveras elaboradas con resina, flores secas y granos de café. También crean esqueletos que son bañados en café y colocados dentro de pequeños jarritos.
El emprendimiento tiene cuatro años y trabaja con distintos materiales para crear piezas artesanales.
El café también llegó al mundo de la cosmética natural. Desirée Chacín, fundadora de Manipura Cosmética Natural, incorporó ingredientes derivados del café en su línea corporal Energy Bloom.
La propuesta incluye un gel de ducha, un exfoliante corporal espumoso con café molido y una loción corporal. También utilizan aceite y extracto de café dentro de sus fórmulas.
Más información de este emprendimiento en su página de Instagram.
En la gastronomía, Casa Dominga Café, del chef Ricardo Ruiz, utiliza el café como ingrediente para crear productos que van más allá de la bebida tradicional.
Entre sus propuestas están la torta moca con crema de café, pralinés de café y cacao elaborados con moldes inspirados en sellos precolombinos y una barra de chocolate rellena con praliné de café, inspirada en la pintura Alegoría del café, del Teatro Nacional.
El emprendimiento también ha elaborado una pieza inspirada en el antiguo billete de cinco colones, rellena con praliné de café.
Otra forma de convertir el café en un producto para disfrutar se encuentra en Doricook Gourmet, emprendimiento de Dora Quesada.
La empresa prepara un dulce de café con cacao, además de combinaciones de café con maracuyá y coco. Estos productos pueden utilizarse en tostadas, waffles, pancakes o como acompañamiento para helados.
Pero no todos los usos requieren utilizar directamente el grano.
Colección UPE, de Delfina Segura y Sergio Zamora, encontró una manera de aprovechar la bozorola, el residuo que queda después del procesamiento del café.
La idea nació a partir de sus recuerdos de infancia relacionados con el trabajo en fincas cafetaleras. Después de investigar sobre los procesos del café, decidieron experimentar con este residuo para desarrollar un producto que permitiera darle un nuevo uso.
Según sus creadores, el resultado es un producto ecológico, biodegradable y compostable y son como "tacitas de café", o para otros usos.
Y el café también puede convertirse en inspiración para jugar.
El emprendimiento Manitas Sucias, de Viviana Yazmín Garro Umaña, creó un juego de mesa inspirado en la niñez y el cafetal.
La propuesta forma parte de su colección de artesanías y está elaborada mediante dibujo a mano alzada sobre madera reciclada. A diferencia de los otros productos, en este caso el café no se utiliza como materia prima, sino como fuente de inspiración para el concepto del juego.
Así, desde una calavera de resina hasta un producto cosmético, un chocolate, un dulce, un material elaborado a partir de residuos y un juego de mesa, estos emprendimientos muestran que el café puede tener muchos destinos después de salir de la cafetera.