POR Adrián Fallas | 4 de noviembre de 2017, 9:41 AM

Este viernes a las 8:20 de la noche Bad Religion salió al escenario de Peppers. Una hora y cuarenta minutos después la legendaria banda de punk se había consagrado ante la feligresía tica, con un concierto que impresionó y marcó a todos los presentes.

Los alrededores del salón de eventos se llenaron de amantes del punk, unos ya con canas y otros haciendo sus primeras armas en la escena, todos con la ilusión de ver una de las agrupaciones más importantes del género.

Bad Religion viene sumando seguidores desde 1980 y han viajado por todo el mundo tocando en conciertos pequeños, grandes y muy grandes -su fama los antecede- pero para los presentes era difícil imaginarse lo que les esperaba cuando sonaron los primeros acordes.

Liderados por los emblemáticos Greg Graffin, Brett Gurewitz y Jay Bentley, los californianos tocaron pieza tras pieza, dándole poco respiro a la fanaticada, que se entregó de lleno a corear el evangelio que traía Bad Religion.

Un sonido impecable y una fanaticada dispuesta a sacarle el jugo a la primera visita de la banda al país fue la combinación perfecta para una velada especial.

Bad Religion no dejó éxito sin tocar.

Supersonic, Stranger Than Fiction, Punk Rock Song y American Jesus fueron solo algunos de los puntos altos del repaso por los 16 discos de estudio de la agrupación.

Graffin habló poco durante el concierto, pero su voz conmovió, Gurewitz y Bentley fueron la base con la que se construyó el melodioso y al mismo tiempo rápido sonido que ha hecho famosa la banda y este viernes guiaron un ‘pit’ que no tuvo descanso.

Tras 100 minutos de punk llegó el final y el aplauso agradecido de un público que vivió una noche especial.