POR Eric Corrales | 11 de octubre de 2026, 8:00 AM

Maru Lezcarte es una chef cuya vida ha estado marcada por viajes, culturas y experiencias gastronómicas tan distintas como las heladas tierras de Suecia y las cálidas aguas de Arabia Saudita. 

Su vida de trotamundos se vio frenada cuando llegó a Costa Rica y, como ella misma cuenta, se enamoró de este paraíso al punto que se quedó radicada en medio de las montañas de Las Nubes de Tuis en Turrialba, en un emprendimiento gastronómico llamado Bría, de la mano de Roberto y Luz, un matrimonio que también decidió apostarlo todo por este sueño.

Nacida en Ciudad de México, Maru vivió allí durante su niñez y parte de su adolescencia. A los 18 años decidió emprender un camino que la llevaría a conocer distintos países y a construir una carrera internacional en la cocina.

Durante varios años vivió en Grecia, principalmente en Creta, pero también pasó por lugares como Corfú y Santorini. 

Su recorrido profesional continuó por Noruega y Suecia, donde tuvo una de las experiencias más particulares de su carrera: trabajar en un hotel construido completamente de hielo.

La experta en gastronomía habló con Teletica.com en una amplia entrevista:

¿Dónde nació Maru Lezcarte?

Yo nací en México, en Ciudad de México, y ahí viví mi niñez y parte de la adolescencia, hasta los 18 años. A esa edad me fui para Grecia. Estuve desde los 18 hasta los 30 y algo en Creta, y después estuve en Corfú, en Santorini, en Noruega y en varios lugares.

¿Cuánto tiempo estuvo en esos lugares?

Estuve por temporadas, principalmente en invierno. Era como mitad y mitad. Por ejemplo, estuve unos cinco meses en Noruega, durante la parte de verano, y cinco meses en Suecia, en un lugar muy bonito, completamente de hielo. Entonces, pasaba el invierno ahí y el verano en otro lado.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar en un hotel de hielo? ¿Cómo es?

Es rudo, es rudo en comparación con otros lugares por la nieve, pero fue muy lindo y aprendí mucho.

Tuvimos la bendición de estar junto a los sami, que son las personas que viven en la nieve, con los renos. Aprendimos mucho de ellos y fue muy lindo, aunque hacía mucho frío y había mucha oscuridad.

Suecia es un país hermoso. Estábamos en una laguna congelada, así que caminábamos por ahí para llegar al trabajo. Sí me hacía falta el sol, pero fue muy lindo.

Entrevista completa:

¿Cómo es estar en un hotel de hielo?

Es un hotel de hielo, con cuartos de hielo, vasos de hielo y platos de hielo. Increíble.

¿Cómo hizo para adaptar su cocina a un hotel construido completamente de hielo?

No, ahí más bien yo aprendí de ellos. Yo llegué y estaba en un restaurante privado. Teníamos una cena de 13 tiempos con reservas, entonces yo cocinaba frente a los clientes, pero ellos me enseñaron a mí lo tradicional.

Teníamos, por ejemplo, una trucha de la zona y la hacíamos directamente al carbón, con productos del bosque. También teníamos tartar de reno y otras cosas que cocinaban ellos. Entonces, ellos nos enseñaban y nosotros lo hacíamos un poco diferente, pero con esa tradición.

De ahí pasó a trabajar en un barco de Arabia Saudita. ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, sí, ahí estuve. Era para un príncipe de Arabia Saudita. 

¿Cómo llegó ahí?

Estuve ahí tres o cuatro meses, unos tres meses. Llegué por conocidos y querían un chef mexicano. Entonces hice la prueba, me quedé y estuvimos trabajando en Yeda durante tres meses. De ahí me fui para México.

¿Y cómo terminó en Costa Rica?

Llegué porque, bueno, en Santorini, nuestro chef George, que ya conocía a Roberto, le habló de mí. Roberto me dijo: “¿Por qué no vienes?”. Me propuso hacer la consultoría.

Entonces hice la primera consultoría durante tres meses y me enamoré de todo: de Costa Rica, de los sabores, de los lugares y de la naturaleza. Mantuvimos el contacto.

Cuando Roberto y Luz decidieron abrir Bría, en Turrialba, me llamó y me dijo que tenían mucho campo y me preguntó: '¿Por qué no vienes? Vamos a hacer pan'.

Yo me vine creyendo que iba a hacer pan. Al final, también terminamos haciendo un restaurante, helados y pasta. Mantuvimos el contacto y creo que hubo un clic por las locuras y la pasión por la cocina y la masa. Así fue como llegué aquí.

¿Cuánto tiempo lleva aquí y qué ha hecho que no vuelva a viajar por el mundo?

Muchas cosas. Es que esto es nuestro bebé. Entonces, uno no puede irse cuando está dando los primeros pasos; uno no puede irse cuando ya está por correr. Tampoco se puede ir cuando se va a graduar, ¿no? Entonces, se trata de verlo crecer.

Todo lo que empezó con pruebas en casa, con un tomate picado y unas masas, de repente se ha convertido en algo mucho más grande.

Para mí, cuando llegó nuestra Bríaneta ya sellada, fue hermoso. Fue hermoso porque estamos creciendo, y eso implica mucho desarrollo para todos los chicos, para mí personalmente y para nuestros jefes. Es crecimiento.

¿Siente paz de estar en este lugar?

Sí, sí, sí. Bueno, aquí adentro estamos siempre corriendo, ¿verdad? Pero la pasamos bien y es muy lindo el lugar. Es tranquilo.

Eso me lo ha dado estar en la montaña, entre cafetales. Tengo mi tiempo para estar a solas, viendo todo este verde. Entonces, los buenos hábitos también me han dejado aquí.

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