POR | 27 de octubre de 2026, 20:45 PM

Los recientes cambios en las normas de admisión universitaria en Siria han cambiado los planes de Lin Najab. La joven de 23 años, originaria de Damasco, es una de las pocas mujeres de su facultad que estudia ingeniería mecatrónica. "Mi plan original era cursar una maestría", cuenta Najab a DW.

Pero, a comienzos de octubre de 2026, el Ministerio de Educación sirio anunció nuevas normas para dos centros recién creados: la Universidad Nacional de Ciencias de la Defensa y la Universidad Siria de Ciencias de la Seguridad. En la primera, algunas carreras quedaron reservadas exclusivamente para hombres; en la segunda, prácticamente todas. Estas medidas podrían frustrar sus proyectos. "Ahora tengo que empezar a pensar en otras opciones", explica. "Por ejemplo, podría verme obligada a mudarme a otra provincia para estudiar".

Las mujeres sirias todavía pueden cursar las materias impartidas por estos dos nuevos centros de seguridad, pero únicamente en otras universidades o instituciones de carácter más general. Mudarse a otra provincia, lejos de la familia, implica además otras dificultades, añade Najab. Los dormitorios estudiantiles suelen ser incómodos y, además, parte de la sociedad siria más conservadora sigue viendo con malos ojos que una mujer viva sola.

Una prohibición polémica

La decisión de excluir a las mujeres de determinadas carreras en las nuevas instituciones vinculadas a la defensa y la seguridad ha generado controversia dentro y fuera del país.

"El género no determina la capacidad. Lo importante deberían ser los estándares académicos elevados, y eso es precisamente lo que estoy tratando de alcanzar", argumenta Najab. "En Siria necesitamos una mejor educación y buenos profesionales, así que veamos quiénes son los más capacitados, independientemente de su género", plantea.

Fatoun Kharbatli, activista de Alepo, también rechaza la idea de limitar ciertos estudios a un solo sexo. "Cada persona debería poder elegir el ámbito en el que considera que se encuentran sus capacidades", subraya a DW. "Hemos estado oprimidos durante 60 años. Ahora deberíamos ser una nación que avance al ritmo de la civilización global, sin apartarse del respeto ni de los principios fundamentales de nuestra religión", sostiene.

Un examen más detallado de algunas de las nuevas normas de admisión sugiere que quizá estas medidas tengan menos que ver con impedir que las mujeres estudien determinadas carreras y más con mantenerlas fuera de las fuerzas armadas. Por ejemplo, para asistir a la Universidad Nacional de Ciencias de la Defensa es obligatorio realizar el servicio militar sirio.

¿Una mala señal?

¿Significa esto que el nuevo Gobierno sirio avanza hacia posiciones cada vez más restrictivas en materia de derechos de las mujeres? Human Rights Watch cree que sí. Pocos días después del anuncio de las nuevas normas de admisión, la organización publicó un comunicado crítico.

"Las normas discriminatorias violan claramente las obligaciones jurídicas internacionales de Siria y forman parte de un preocupante patrón de actuaciones de las autoridades de transición que restringen el papel de las mujeres en las instituciones estatales y refuerzan los estereotipos de género", denunció la organización.

Además de las prohibiciones en las instituciones militares, hay otros elementos posiblemente más preocupantes en las nuevas normas de admisión. Las restricciones a estudiantes mujeres también se han aplicado en un instituto ferroviario, centros de formación petrolera y gasística, así como en un curso de radio y televisión.

Por otra parte, los hombres fueron excluidos de la formación para docentes de educación infantil, enfermería y partería. Estas especialidades quedaron reservadas exclusivamente para mujeres.

Más restricciones preocupantes

Todo esto se suma a otras restricciones recientes y a comentarios de funcionarios que han generado inquietud. El episodio más reciente en el ámbito educativo estuvo relacionado con las modificaciones introducidas por el Gobierno en los libros de texto para el año académico 2026-2027.

El Ministerio de Educación ya había anunciado que eliminaría imágenes y símbolos asociados al anterior régimen autoritario encabezado por Bashar al Assad. Sin embargo, esta semana periodistas detectaron otros cambios adicionales.

En algunos manuales, imágenes de mujeres con el cabello descubierto fueron retiradas o modificadas para mostrarlas con velo. Una estatua con el torso desnudo que aparecía en uno de los libros ahora viste una camiseta. También desapareció una imagen en la que aparecían hombres bailando.

Estereotipos de género

"Permitir que las mujeres se incorporen a las fuerzas armadas puede contribuir a transformar la percepción social sobre los roles femeninos fuera de los modelos tradicionales", argumenta Dina Arakji, autora del estudio del Middle East Institute.

Para la activista siria Rana al-Ash, la prohibición transmite a las jóvenes un mensaje sobre lo que pueden y no pueden hacer. "Cuando estos mensajes se reflejan en los requisitos de admisión, resulta aún más difícil enfrentarse a las expectativas familiares y sociales, porque es la propia institución educativa la que las respalda", advierte al-Ash en un comentario publicado por el Movimiento Político de Mujeres Sirias.

Para Nadra Bunni, analista siria del Middle East Institute Switzerland, todavía no está claro si "las restricciones basadas en el género se convertirán en una característica de la nueva Siria".

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(cm/ms)

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