POR | 22 de octubre de 2026, 11:58 AM

Como parte de su iniciativa para "racionalizar y simplificar" las leyes de la Unión Europea (UE), la Comisión Europea (CE) ha propuesto cambios radicales en la legislación sobre agricultura y seguridad alimentaria. Entre ellos se incluye una medida para flexibilizar las normas que regulan el uso de pesticidas y herbicidas, que ayudan a combatir las plagas y las malezas.

Según las normas actuales de la UE, que datan de 2011, los componentes principales de los pesticidas, o sustancias activas, solo reciben autorización por períodos limitados de un máximo de 15 años.

La reforma del sistema propuesta por la CE haría que la autorización indefinida —incluso para el controvertido glifosato, que se ha relacionado con el cáncer y destruye casi toda la vida vegetal— se convirtiera en la norma. Las revisiones de seguridad solo se realizarían en casos excepcionales, y la responsabilidad recaería en las autoridades reguladoras, no en la industria.

La CE ha afirmado que su objetivo es reducir costos, simplificar el trabajo de las autoridades y ayudar a los agricultores a mantenerse competitivos. Sin embargo, científicos y médicos advierten que las preocupaciones sobre la salud humana y el impacto ambiental de estas sustancias tóxicas se están dejando de lado.

¿Por qué la UE quiere desregular los plaguicidas?

"El sistema actual de evaluación periódica para la renovación de cada sustancia activa se ha vuelto insostenible", declaró el servicio de prensa de la CE a DW, citando "retrasos crónicos" y "cuellos de botella" en la aprobación de productos nuevos y más sostenibles.

En negociaciones recientes, los Estados miembros de la UE afirmaron que las autorizaciones de duración indefinida deberían limitarse a las "sustancias activas de bajo riesgo". Empero, su postura aún proponía extender los períodos de aprobación iniciales para otras sustancias hasta 15 años, y un máximo de 25 años para las renovaciones.

¿Cómo afectan los plaguicidas a la salud humana y al medioambiente?

Ante esto, ecologistas y expertos médicos se han pronunciado enérgicamente en contra de los cambios propuestos, argumentando que se están minimizando las posibles implicaciones para la salud humana y el medioambiente.

En septiembre, más de 500 expertos de toda la UE firmaron una carta abierta en la que instaban al Parlamento Europeo a suspender la deliberación sobre las nuevas regulaciones y a llevar a cabo una investigación independiente sobre los impactos en la salud y el medioambiente.

Martina Vijver, directora científica y experta en Ecotoxicología de la Universidad de Leiden, en Países Bajos, dijo que los expertos estaban "profundamente preocupados" de que el plan actual de la UE "debilite, en lugar de fortalecer, el nivel de protección de la regulación de los plaguicidas".

En una intervención ante el Parlamento Europeo, en septiembre, Vijver señaló que las reevaluaciones periódicas son fundamentales para evaluar la seguridad de los plaguicidas a la luz de nuevos hallazgos, y destacó que la percepción del riesgo cambia con el tiempo. "El sistema regulatorio debe seguir siendo capaz de corregir las decisiones de ayer con el conocimiento de mañana".

Más de 50 sustancias prohibidas desde 2011

Salome Roynel, especialista en políticas de la organización no gubernamental Pesticide Action Network Europe, con sede en Bruselas, señaló que los efectos nocivos de los plaguicidas no suelen comprenderse del todo hasta años más tarde, cuando se revisa el producto.

"Constantemente surgen nuevos hallazgos científicos", dijo a DW, y destacó que, como resultado de revisiones periódicas, se han prohibido 56 sustancias activas en la UE desde 2011. Entre ellas se encuentra el insecticida clorpirifós, utilizado en huertos y en cultivos de hortalizas y cereales, que se ha relacionado con efectos nocivos en el desarrollo cerebral de los niños.

Roynel señaló que era "obvio que existía algún tipo de alineación" entre los cambios propuestos por las instituciones de la UE y las demandas del lobby de los pesticidas.

Esto coincide con un nuevo informe del grupo sin fines de lucro de investigación y campaña Corporate Europe Observatory, el cual afirmó que algunos legisladores habían "copiado y pegado […] las demandas de la industria" en sus propuestas normativas.

Herbert Dorfmann, un miembro italiano de centroderecha del Parlamento Europeo, negó la influencia del grupo de presión, y dijo a DW que se había reunido con "ambas partes, la industria y las asociaciones ambientales", en debates públicos sobre el tema.

"El objetivo principal no es mantener los productos antiguos en el mercado. El objetivo principal es introducir productos nuevos en el mercado", dijo Dorfmann. Agregó que parte de ese plan consistiría en ayudar a que los productos de "control biológico", más respetuosos con el medioambiente, y las sustancias de bajo riesgo superen los obstáculos administrativos actuales y lleguen al mercado más rápido.

Es una idea que ya había defendido Vijver, quien coincide en que el sistema actual hace que los plaguicidas más respetuosos con el ecosistema se queden atascados en un "embotellamiento" administrativo. Dijo a DW que los productos de control biológico podrían circular por un "carril exclusivo" verde para facilitar su aprobación por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, al tiempo que se mantienen las revisiones de seguridad cruciales para descartar los productos más peligrosos.