POR Deutsche Welle | 5 de enero de 2026, 14:58 PM
A Delcy Eloína Rodríguez Gómez, a quien todos en Venezuela llaman simplemente Delcy, le preguntaron una vez por qué eligió estudiar Derecho en la Universidad Central de Caracas después de terminar la secundaria. Su respuesta: “Tomé una decisión de hacer justicia en el caso de mi papá y entré a la escuela de Derecho”.
Esta abogada de 56 años, política de línea dura, la “tigresa”, como la llamó alguna vez Nicolás Maduro con admiración, es hija del exguerrillero marxista Jorge Antonio Rodríguez. Ahora presidenta interina y, por lo tanto, la persona más poderosa de Venezuela.
Su padre fue el cerebro del secuestro del empresario estadounidense William Niehous. Tras su arresto en 1976, Jorge Antonio Rodríguez fue torturado hasta la muerte por el infame servicio secreto venezolano, la DISIP. Delcy Rodríguez tenía siete años en ese momento. La muerte del guerrillero conmocionó a la opinión pública. Rodríguez se convirtió en un mártir de la izquierda y, posteriormente, del movimiento del presidente Hugo Chávez.
Delcy y su hermano Jorge Rodríguez, ahora presidente de la Asamblea Nacional, han declarado repetidamente que su rápido ascenso también estuvo impulsado por una “venganza personal” por la muerte de su padre.
Chávez allanó el camino, y Maduro los llevó a la cima
La meteórica carrera de Delcy Rodríguez comenzó con estudios en Francia y Reino Unido, donde se especializó en Derecho Laboral. Cuando regresó a su país, un hombre revolucionaba la política de Venezuela: Hugo Chávez, exteniente coronel, ganó las elecciones presidenciales de 1998 y cautivó a la población con su visión de un “socialismo del siglo XXI”, más justo. Chávez valoraba a la joven, que escaló progresivamente en su carrera bajo su presidencia, primero, como directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de Energía y Minas; luego, como viceministra para las Relaciones con Europa, y finalmente, en su rol de jefa de Gabinete de la Administración Presidencial.
Hugo Chávez murió en 2013 de cáncer, pero también su sucesor, Nicolás Maduro, sabía el valor que tenía Delcy Rodríguez para su gobierno.
Fue inicialmente ministra de Comunicaciones e Información, y más tarde Maduro la nombró ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela en 2014, convirtiéndola en portavoz de los ataques verbales contra Estados Unidos. Dos años después, causó un gran escándalo en la capital argentina, Buenos Aires: aunque Venezuela fue excluida del bloque comercial sudamericano Mercosur, intentó acceder a la cumbre sin invitación.
Sin embargo, eso no obstaculizó su carrera. En 2017 asumió la presidencia de la Asamblea Constituyente. En dicho cargo desautorizó al Parlamento electo, consolidó el poder de Maduro y sentó las bases para un sistema autoritario. Un año después se convirtió en vicepresidenta de Venezuela, y desde 2020 también se desempeña como ministra de Economía, Finanzas y Petróleo, así como directora del Banco Central de Venezuela. Ese año, Rodríguez volvió a acaparar los titulares internacionales con el escándalo conocido como “Delcygate”.
“Delcygate”: reunión ilegal en Madrid pese a prohibición de entrada
En enero de 2020, Rodríguez aterrizó en el aeropuerto de Madrid en un avión privado, para una breve reunión con el ministro de Transporte de España, José Luis Ábalos, a pesar de que ella era una de las 25 personas del régimen de Maduro cuyo ingreso al espacio de Schengen estaba prohibido por la Unión Europea debido a violaciones de derechos humanos y la erosión democrática en Venezuela.
Eso parece ser un patrón que se repite en la vida de Delcy Rodríguez y que se hace evidente también por estos días: no dejarse detener por nada ni por nadie, aunque eso signifique simplemente ignorar las reglas del juego.
Esto coincide con las especulaciones que empezaron a circular ya en octubre de 2025 con un informe del Miami Herald. Según ese diario, Rodríguez, junto con su hermano Jorge y funcionarios venezolanos influyentes, propuso a Estados Unidos liderar un gobierno de transición sin Nicolás Maduro para garantizar la estabilidad política del país. Delcy Rodríguez ha negado sistemáticamente estas acusaciones, calificándolas de mentiras y desinformación.
Hace casi exactamente medio siglo, el 28 de julio de 1976, Jorge Antonio Rodríguez fue enterrado en el Cementerio General del Sur, en Caracas. Sus compañeros proclamaron ante su tumba: “¡El socialismo se conquistará luchando, luchando hasta la victoria, porque el pueblo organizado tomará el poder!”. Sea lo que fuere que quede del ideal socialista en Venezuela, su hija llegó al poder 50 años después. Está por verse si podrá, presionada por Trump, ser un verdadero instrumento de la transición política pos-Maduro en Venezuela.
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