POR Deutsche Welle | 19 de septiembre de 2022, 16:10 PM

Escasez de figuritas, pedidos de ayuda al Gobierno, amenazas de marchas contra la empresa que produce el álbum de Qatar 2022 y hasta el surgimiento de un mercado negro de venta de láminas. 

Esas son algunas de las consecuencias desatadas por el fanatismo de los argentinos por su selección, y especialmente por completar el álbum que la empresa Panini puso a la venta, como en cada mundial de fútbol, de cara al torneo que comienza en Asia en noviembre.

Ha habido incluso escenas de violencia y largas filas a la espera de que lleguen las remesas de sobres. La crisis del álbum del mundial comenzó desde el momento mismo de su lanzamiento, poco antes del Día del Niño (21 de agosto), y se ha extendido hasta ahora, al punto de que la Unión de Kiosqueros de Argentina llamó al Gobierno a intervenir para regular el mercado y ya planifica movilizaciones para que se acelere la llegada de más álbumes y láminas con las figuras de Lionel Messi, Leandro Paredes y Ángel di María, entre otros cracks que tendrán el honor de participar en el campeonato.

La queja de los kiosqueros es clara: Panini no dio abasto para surtir la demanda con la aparición de nuevos actores en la venta del producto: los supermercados. Además, se quejan los hombres de los kioscos, los distribuidores han puesto láminas a la venta a precios hasta un 33 por ciento más caros en plataformas como Mercado Libre. 

La gente compra igual, pese a esa clara inflación, lo que ha desatado el surgimiento de un mercado negro donde, a través de WhatsApp, los improvisados proveedores de esta inusual "droga” avisan a sus compradores de la llegada de más sobres.

El gerente de márketing de Panini Argentina, Nicolás Sallustro, dijo a Forbes que "las figuritas no están agotadas” y aseguró, contrariando la evidencia, que los sobres se encuentran en cualquier kiosco. 

Un vendedor consultado por Forbes aseguró que recibía 30 sobres y que en 5 minutos ya no le quedaba nada a la venta. Juan Vargas, un vendedor de historietas, dijo a El País de España que nunca había visto un fenómeno similar y que en los primeros días los clientes intentaron romperle la vitrina cuando él les dijo que no le quedaban más paquetes con láminas.

Lo que ocurre en Argentina, visto desde lejos, es hasta delirante: en el transporte público venden láminas falsas, en internet se vende una figura por el precio de 300 sobres o la gente se golpea para conseguir algo para pegar en sus álbumes. 

No hay claridad de los motivos reales de la escasez, aunque probablemente se trate de una demanda no esperada por Panini, a poco más de dos meses del comienzo del Mundial. Sin embargo, no faltan los conspiranoicos: algunos dicen que hay escasez de papel o que las láminas se venden a Brasil antes que a Argentina, porque allá pagan mejor.

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