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Hallan encefalopatía traumática en 25% de exjugadores muertos de la NFL
Golpes en la cabeza recibidos desde la etapa juvenil acumulan un efecto que termina por ser mortal en jugadores de fútbol americano, sugiere el estudio.
Según un estudio publicado el martes, se determinó que al menos uno de cada cuatro exjugadores de la NFL de fútbol americano fallecidos entre 2016 y 2021 padecía encefalopatía traumática crónica (ETC). De los 878 exjugadores que murieron en ese periodo, 235 donaron sus cerebros; los investigadores hallaron ETC en 215 de ellos. La ETC es una enfermedad degenerativa que solo puede diagnosticarse de manera definitiva tras la muerte.
Detrás de cada porcentaje hay historias de deportistas que dedicaron años a competir al máximo nivel. El estudio vuelve a poner el foco en una pregunta que ha perseguido al fútbol americano durante décadas: ¿cuál es el costo a largo plazo de los golpes repetidos en la cabeza?
Un portavoz de la NFL declaró: "La NFL se esfuerza continuamente por hacer que el fútbol americano sea más seguro, incluso mediante la implementación de estrategias para reducir las conmociones cerebrales y los impactos en la cabeza.
"La NFL mantiene su compromiso de garantizar que la comunidad de la liga tenga acceso a un conjunto sólido —y en expansión— de recursos para mejorar su bienestar físico y mental.
"Animamos a los exjugadores a utilizar estos recursos para identificar problemas y buscar tratamiento cuando les preocupe su salud".
El autor principal del estudio, Daniel Daneshvar —jefe de medicina física y rehabilitación en Mass General Brigham y profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard—, señaló que las lesiones cerebrales traumáticas recurrentes son un factor conocido en las elevadas tasas de enfermedades neurodegenerativas.
"Asimismo, nosotros y otros investigadores hemos demostrado que, específicamente entre los jugadores de la NFL, la tasa de mortalidad por enfermedades neurodegenerativas es unas cuatro veces mayor que en la población general", añadió.
El estudio, realizado por Mass General Brigham, la Universidad de Boston y la Concussion & CTE Foundation, también reveló que la demencia era frecuente entre los donantes de cerebro; por ello, los investigadores instaron a adoptar medidas preventivas centradas en reducir los impactos repetitivos en la cabeza en todos los niveles de este deporte.
"La mayor parte de los impactos en la cabeza que sufrieron estos exjugadores de la NFL no ocurrieron en el nivel profesional, sino en el universitario... y en el de secundaria, e incluso, en muchos casos, en categorías juveniles. Todos esos golpes acumulados en la cabeza se sumaron para dar lugar a un mayor riesgo", afirmó Daneshvar.
ETC no solo ataca a la elite
Uno de los hallazgos más llamativos es que el riesgo no se concentra únicamente en la élite deportiva. Según los investigadores, la exposición acumulada comienza años antes de llegar a la NFL, lo que amplía el debate sobre la seguridad de millones de jóvenes que practican este deporte.
El convenio colectivo de la NFL de 2011 limitó el número de entrenamientos con contacto durante la temporada. Cinco años más tarde, la Ivy League prohibió los placajes de contacto total durante los entrenamientos. La Corte Suprema allanó el camino para que la NFL concretara en 2016 el acuerdo de conciliación de las demandas relacionadas con las conmociones cerebrales presentadas por miles de jugadores retirados.
"Si los cambios implementados en la NFL —incluida la reducción de la cantidad de contacto en los entrenamientos a menos de una sesión por semana— se extendieran a los niveles universitario, de escuela secundaria y juvenil, los deportistas saldrían beneficiados", afirmó Daneshvar, quien instó a los atletas actuales y retirados que presenten síntomas cognitivos a buscar una evaluación por parte de un especialista en enfermedades neurodegenerativas.
"Sabemos que casi el 70 % de los impactos en la cabeza se producen durante los entrenamientos. Por lo tanto, sin modificar ni un solo minuto de tiempo de juego en ninguno de esos niveles, podemos reducir considerablemente la carga acumulada de impactos en la cabeza que estas personas sufren a lo largo de su vida".
Mientras los investigadores insisten en que muchos de estos impactos pueden prevenirse, la discusión ya no gira únicamente en torno al rendimiento deportivo, sino al equilibrio entre la pasión por un deporte de contacto y la protección de la salud cerebral a largo plazo. ¿Hasta dónde deberían llegar los cambios para reducir ese riesgo?
