Deutsche Welle
¿Dar la bienvenida a los talibanes? La nueva política de Alemania con Afganistán
Para facilitar la deportación de criminales a Afganistán, el gobierno alemán está permitiendo la entrada de diplomáticos talibanes en el país.
Hace poco menos de un año, Hamid Nangialay Kabiri se vio envuelto en una situación difícil: tras haber trabajado seis años en el consulado general de Afganistán en Bonn, últimamente como su titular, decidió renunciar en septiembre de 2025 antes que acatar la exigencia del gobierno alemán de cooperar con representantes de los talibanes.
"Dije: 'Lo siento, pero no puedo hacer eso, son terroristas. Crecí bajo su gobierno en Afganistán y vi cómo mataban a muchos de mis compañeros de clase. No puedo aceptarlos como colegas'", declaró a DW.
Apenas nueve meses después, la situación se hizo realidad: tanto el consulado general de Afganistán en Bonn como la embajada en Berlín están ahora dirigidos por representantes talibanes. Además, el gobierno federal confirmó que se espera la llegada de otros cuatro diplomáticos a Alemania.
Mientras tanto, Kabiri, quien se negó rotundamente a colaborar con el grupo islamista, ya no sale solo de su apartamento por temor a sufrir represalias. Asimismo, se vio obligado a solicitar asilo para poder permanecer en Alemania.
"Perdí mi primera patria, Afganistán, y no quiero perder mi segundo hogar, Alemania, porque realmente me siento aquí como en casa", expresó. "En el pasado, cualquiera que solicitara asilo era sometido a un escrutinio exhaustivo para garantizar que no hubiera colaborado con los talibanes. Ahora, es posible que tenga que abandonar el país precisamente por haberme negado a colaborar con ellos. Es una doble moral".
Más deportaciones a Afganistán
El gobierno alemán está decidido a aumentar las deportaciones a Afganistán. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, miembro de la Unión Social Cristiana (CSU), partido de centro-derecha, propuso realizar tres vuelos chárter al mes, complementados con deportaciones individuales en vuelos comerciales regulares.
Para facilitar estos retornos, Berlín está abriendo canales de comunicación con un régimen contra el cual las tropas alemanas combatieron casi dos décadas. Cincuenta y nueve soldados alemanes perdieron la vida en esa misión, y Alemania sigue sin reconocer oficialmente a los talibanes como el gobierno de Afganistán.
En respuesta a una consulta de DW, el Ministerio del Interior de Alemania declaró: "Al aceptar las repatriaciones desde Alemania, el gobierno de facto de Afganistán cumple con su obligación de readmitir a sus propios nacionales, según el derecho internacional consuetudinario. Al mismo tiempo, el funcionamiento de las misiones diplomáticas de Afganistán en Alemania es un requisito previo para la emisión de los documentos de viaje sustitutivos necesarios para las deportaciones".
El canciller alemán Friedrich Merz, líder de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), de centro-derecha, afirmó recientemente en una sesión de preguntas parlamentarias: "No estamos tendiendo la mano al régimen talibán".
No obstante, añadió que Alemania buscaba cooperar con los talibanes "al nivel técnico necesario", siempre que ello sirviera a los intereses del país, especialmente en lo relativo a la deportación de delincuentes. Merz también expresó su "apoyo total e inequívoco" a la gestión de este asunto por parte de Dobrindt.
Represión talibán contra mujeres y niñas
Las organizaciones de ayuda a los refugiados se muestran críticas. "La decisión de aceptar a representantes talibanes en las misiones diplomáticas afganas en Alemania marca una nueva fase en las relaciones entre Alemania y los talibanes", declara a DW Helen Rezene, directora ejecutiva de la organización no gubernamental Pro Asyl. "Esto otorga mayor legitimidad a un régimen represivo que viola los derechos humanos fundamentales, excluye a mujeres y niñas de la educación, el empleo y la vida pública, y las priva sistemáticamente de sus derechos", explica.
"Lo primero que pensé fue que Alemania había abierto la puerta a estas conversaciones", señala Rezene. "Desde nuestra perspectiva, el debate de los últimos meses sobre la normalización de las relaciones con los talibanes, el relevo del personal de las embajadas en Bonn y Berlín y las deportaciones a Afganistán son indicios claros de que Alemania contribuyó a allanar el camino para esto. El hecho de que la situación haya avanzado hasta el punto de invitar e incluir a representantes talibanes en las conversaciones sugiere que estos contactos se están institucionalizando cada vez más".
¿Están los talibanes usando los vuelos de deportación como medida de presión?
Rezene teme que ceder terreno ante los talibanes permita al régimen islamista aprovecharse excesivamente de la situación. Y sus preocupaciones podrían estar bien fundadas. Según informaciones recientes de la cadena pública NDR, las autoridades talibanas cancelaron un vuelo de deportación a Kabul a pesar de que los agentes de la policía federal alemana asignados para escoltar a los deportados ya contaban con las visas correspondientes. Al parecer, el ministerio de asuntos exteriores afgano justificó la decisión al alegar que no disponía de suficiente personal diplomático en Alemania.
"Alexander Dobrindt aplica una política de línea extremadamente dura y al hacerlo colabora con un régimen que viola las normas fundamentales de derechos humanos y se aprovecha estratégicamente de cualquier nueva situación de dependencia", afirmó Rezene. "La actuación del ministro del Interior es miope: los talibanes no se conformarán con acuerdos de deportación limitados, sino que utilizarán cualquier dependencia para arrancar más concesiones políticas".
Los afganos deben presentarse ante las mismas autoridades de las que huyeron
Kabiri también opina que los talibanes aprovecharán su posición de fuerza y seguirán obstaculizando las deportaciones siempre que no se satisfagan sus exigencias, e insiste en que su voz nunca será silenciada.
"Cuando las personas huyen de los talibanes y luego se ven obligadas a presentarles documentación, resulta fácil localizar a quienes viven en Alemania", advierte. "Los talibanes también pueden identificar y localizar fácilmente a sus familias en Afganistán. ¿Quiénes son sus padres? ¿En qué provincia viven? ¿En qué aldea?", alerta.
(rr/mn)
