POR Daniel Céspedes | 29 de diciembre de 2021, 8:20 AM

A 12 años alistó maletas, dejó los miedos y se mudó al conservatorio Tchaikovsky de Moscú, una de las escuelas de música más importantes del mundo.

Es Daniela Navarro, una liberiana que ahora tiene 25 años, pianista prominente de nuestro país.

Su destino a Rusia tuvo una escala que moldeó su talento, el Instituto Superior de Artes en Costa Rica.

Primero tenía clases en San José un día, luego dos, y así continuó hasta que sus papás tomaron una decisión capital: don Carlos, su padre, se instaló con ella en esta aula del instituto.

Las clases diarias impedían que se trasladara a Guanacaste, y por perseguir su sueño, durmió en una colchoneta durante meses junto a su padre, quien ejemplifica que, detrás de un gran talento, tiene que existir una familia apoyando.

El talento de Daniela dejó boquiabiertos a los profesores del instituto; ganaba donde fuera.

Por estas razones, los maestros rusos que lideran el instituto ayudaron para que ingresara al conservatorio de Moscú.

Su sueño: fluir, acompañada de un piano. Pese a su extraordinaria y aún muy joven carrera, mantiene vivos los mejores valores familiares, como la humildad y el respeto.

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