POR Natalia Jiménez Segura | 26 de agosto de 2020, 10:59 AM

José Ramón Chavarría Sandí de 57 años, mejor conocido como “Chava”, se llevó una sorpresa en el camino de regreso a su casa tras varias semanas de hospitalización por complicaciones del COVID-19.

Fue el pasado lunes 24 de agosto cuando volvió a su hogar en ambulancia: los vecinos y familiares lo recibieron con una caravana y gritos de alegría por recuperarse y salir del hospital (ver video adjunto).

Chavarría estuvo internado en el Centro de Atención Especializado para Pacientes COVID-19 (CEACO) durante 15 días y otras dos semanas en el Hospital del Trauma del Instituto Nacional de Seguros.

“El chofer de la ambulancia, cuando ya entramos aquí al barrio, puso las alarmas y venían unos carros atrás. Fue muy emocionante ver a la gente a la orilla de la carretera recibiéndome, saludando y diciendo que venía un vecino muy querido que sea había recuperado”, cuenta Chavarría con la voz entrecortada.

“Ya cuando llegamos a la casa estaban los vecinos esperando y fue muy emocionante. Fue tanta la emoción que yo bajé de la ambulancia y saludé y ya me metí porque tenía que llegar y encerrarme y guardar la cuarentena nuevamente”, agregó.

Su historia

Don José Ramón es hipertenso, diabético y sufre cierto grado de obesidad, por lo que su riesgo era muy alto.


Inició con tos y ahogo el 21 de julio, acudió al hospital de la zona y ahí le dijeron que tenía una infección respiratoria, pero no COVID-19.

Tres días después fue tanto el ahogo que regresó al centro médico, donde le hicieron la prueba que efectivamente dio positiva por el nuevo coronavirus.

Debido al estado de salud en el que se encontraba, fue trasladado en avioneta desde Golfito hasta San José.

“El mismo domingo me mandaron en avioneta para el CEACO y a partir de ahí comenzó la batalla en contra del COVID-19 con muchos ahogos. Me pusieron una bomba invasiva que cubre toda la nariz, ya después pude recuperarme y me pusieron otro tipo de mascarilla que ya le estaban administrando a uno el oxígeno más bajito, hasta que yo pude ya respirar por mí mismo”, relató el paciente.

Chavarría estuvo cuatro días en la Unidad de Cuidados Intensivos. Sin embargo, asegura que la estadía en salón es muy similar, por todas las personas que vio morir.

“Cuando se ponen malitos y entra todo el mundo, uno tiene que estar ahí a la expectativa y viendo todo y eso es muy traumático. Ver morir a tres compañeros que tenía a la par”, cuenta.

“Es muy triste ver que los médicos, enfermeros y auxiliares hacen su máximo esfuerzo, a todos hay que darles un agradecimiento por la dedicación de ellos de tratar de salvar la vida y verse frustrados porque al final se pierde la batalla, a pesar del trabajo que están haciendo”, añadió.

La primera semana fue muy trágica para "Chava", ya que era mucha la asfixia y el miedo por sus factores de riesgo. Él creyó que iba a morir, así lo dijo en entrevista con este medio.

“Hubo una noche que una enfermera tuvo que llamar a mi esposa en la madrugada porque yo estaba que ya ya ya…(fallecía) de la asfixia que sentía y todo. Entre mi esposa y la enfermera volví a confiar un poquito en mí y volví nuevamente a respirar y a ponerme en calma”, manifestó el recuperado.

“Este virus sí existe”

Tras su experiencia, el vecino de Bella Vista de Golfito quiso enviarle un mensaje a esas personas que consideran que el virus no existe.

“Lo que les diría a los incrédulos es que este virus sí existe, y es muy dañino. Tenemos que hacer conciencia, somos nosotros mismos los que estamos aumentando cada día los infectados porque no cumplimos con los protocolos”, comentó José Ramón Chavarría.

De igual manera, no quedó por fuera el agradecimiento al personal del CEACO, a quienes considera “ángeles”.

“Es una dedicación que ellos se esmeran en dar el 100%. Ahí hubo médicos que pasaron hasta 12 horas. Yo no podía dormir viendo a que un compañero le estaban haciendo algo y en ese momento lo soltaban a él y le caían a una señora que estaba a la par que también se complicó. Eso es la dedicación de todo el personal”.

Recuperación

La esposa de Chavarría también se contagió, y él vive con su hija, su yerno y sus nietos.

Ahora le tocará seguir en cuarentena al menos hasta mitad de setiembre, con todos los cuidados respectivos y una segunda oportunidad de vida.

“Esto es una experiencia y una oportunidad que me está dando mi Diosito para yo poder ser otra persona, apreciar más lo que tengo, mi familia, el hogar, los vecinos que nos han ayudado muchísimo, hay que valorar más de ahora en adelante”, concluyó el paciente.