En Perú, la policía tuvo que saltar una tapia para detener una lujosa boda que se realizaba de forma clandestina.

No midieron gastos ni el riesgo de contagio, por eso la policía llegó con todo y autobús para llevar a los participantes directo a la comisaría.

Más de 100 personas fueron invitadas al matrimonio, quienes no recibieron invitación fueron los oficiales: tuvieron que ingeniárselas trepando las paredes para poder entrar al recinto.

Con lujos o sin ellos, las autoridades peruanas levantan alarmas, ya que muchos ciudadanos siguen poniendo en riesgo la salud de los demás.

La ley peruana faculta para imponer multas y sanciones a quienes no acaten los lineamientos de salubridad.