POR Teletica.com Redacción | 6 de agosto de 2026, 11:40 AM

El desayuno continúa siendo una de las comidas más importantes del día, pero no basta con comer cualquier alimento. La clave está en que sea balanceado y aporte los nutrientes necesarios para comenzar la jornada con energía, mantener la saciedad y favorecer la salud a largo plazo.

Un desayuno completo debe incluir cuatro componentes esenciales: una fuente de proteína de buena calidad, carbohidratos complejos, frutas o vegetales y una bebida para garantizar una adecuada hidratación.

En cuanto a los carbohidratos, optar por opciones integrales y ricas en fibra, como pan integral, tortillas integrales o avena, ya que ayudan a prolongar la sensación de saciedad y favorecen un mejor control de los niveles de glucosa.

Incorporar frutas y vegetales desde la mañana es un hábito que muchas personas suelen omitir, pero que aporta vitaminas, minerales y fibra. La hidratación también forma parte del desayuno ideal, ya sea con agua, café, leche o jugos preparados con fruta entera.

Los errores más frecuentes al desayunar son:

  • Consumir únicamente café.​
  • Elegir productos altos en azúcar y bajos en proteína, como repostería, galletas o queques.
  • Preparar desayunos que no generan saciedad por carecer de proteína o fibra.

"El café puede formar parte del desayuno, pero por sí solo no aporta la energía ni los nutrientes que el organismo necesita para iniciar el día", indicó Francisco Herrera, nutricionista.



El especialista compartió varias alternativas fáciles de preparar que cumplen con los cuatro grupos de alimentos recomendados:


  • Tostadas integrales con queso fresco, tomate, espinaca y aguacate.
  • Wrap integral con huevo, queso mozzarella deslactosado, espinaca y hongos.
  • Bagel o pan integral con queso crema, vegetales y semillas de chía.
  • Gallo pinto acompañado de queso fresco light, aguacate y pico de gallo.
  • Batido de avena preparado con leche, banano y fresas.
Adaptar el desayuno a cada necesidad

Herrera recordó que el desayuno debe ajustarse a las condiciones de cada persona. Quienes presentan intolerancia a la lactosa pueden optar por productos deslactosados, mientras que las personas con hipertensión, colesterol o triglicéridos elevados deberían preferir lácteos descremados y revisar el contenido de sodio en las etiquetas nutricionales.

En personas físicamente activas, incluso es posible aumentar el aporte proteico con leches enriquecidas o suplementos, siempre que exista una necesidad nutricional y buena tolerancia digestiva.

Una alimentación saludable comienza con decisiones sencillas desde la primera comida del día. Incorporar una fuente de proteína, carbohidratos integrales, frutas o vegetales y una adecuada hidratación permite construir desayunos más completos, adaptados a las necesidades de cada persona y fáciles de preparar, contribuyendo a una mejor nutrición y bienestar a largo plazo.