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Señales de alerta en su salud íntima que no debe ignorar en verano
La humedad y el uso de ropa ajustada pueden afectar el equilibrio vaginal. Especialistas explican cómo cuidar la zona íntima durante esta temporada.
Durante la época seca es común planear paseos a la playa, disfrutar de la piscina y del sol. Sin embargo, muchas veces planeamos todo: el bloqueador, el traje de baño, pero olvidamos lo más importante, nuestra salud íntima. Y es que el calor y la humedad de esta temporada pueden jugarnos una mala pasada si no sabemos cómo protegernos.
La ginecóloga y obstetra Adriana Sánchez explica que durante esta época es importante estar atentas a ciertas señales.
Cambios en el olor, en el flujo o incluso en la piel —como enrojecimiento o irritación— pueden ser indicios de alteraciones en el pH vaginal. Estas variaciones suelen estar relacionadas con factores propios del verano como el calor extremo, la sudoración, la humedad constante e incluso la deshidratación.
La especialista advierte que la humedad sostenida puede favorecer el crecimiento de bacterias y hongos presentes naturalmente en la microbiota vaginal, como la cándida, generando desequilibrios conocidos como disbiosis vaginal.
A esto se suman otros factores como el uso de ropa ajustada. Prendas como licras o jeans ceñidos tienden a retener la humedad, por lo que se recomienda optar por ropa más holgada como vestidos, faldas o pantalones frescos que permitan la ventilación de la zona íntima.
El tipo de tela también juega un papel clave. Las fibras sintéticas como el nylon o el poliéster pueden aumentar el riesgo de molestias, mientras que el algodón favorece la transpiración y ayuda a mantener la zona seca. Asimismo, se aconseja limitar el uso frecuente de ropa interior tipo hilo, ya que puede facilitar el traslado de bacterias.
En cuanto a la rutina diaria, es fundamental cambiarse la ropa húmeda después de nadar o hacer ejercicio, mantener una adecuada higiene íntima con productos de pH balanceado y asegurar una correcta hidratación, especialmente en días de altas temperaturas.
Además, existen aliados como geles, sprays y toallitas húmedas diseñadas para el cuidado íntimo que pueden utilizarse en momentos en los que no es posible ducharse, ayudando a refrescar y proteger la zona.
La doctora también destaca la importancia de iniciar estos hábitos desde edades tempranas, incluso antes de la primera menstruación, como parte de la educación en salud íntima.
Cuidar la higiene y protección íntima no es un lujo, sino una necesidad para enfrentar con seguridad las distintas etapas de la vida. Durante el verano, adoptar estos hábitos puede marcar la diferencia para disfrutar de las vacaciones con comodidad y bienestar.
