POR Berny Jiménez | 18 de marzo de 2026, 11:15 AM
Cuando se habla de dinero, la conversación suele centrarse en colones. Sin embargo, detrás de cada compra hay algo más valioso: tiempo de vida invertido en trabajo.
En Costa Rica, solo el 6,2% de los trabajadores gana más de ¢2 millones al mes, una remuneración que corresponde a jornadas de ocho horas diarias. En contraste, unas 845.000 personas trabajan en la informalidad, sin las garantías laborales que ofrece el empleo formal.
De acuerdo con datos del Sistema Centralizado de Recaudación (Sicere) —plataforma por donde se registran las planillas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)— el salario promedio en el país ronda los ¢800.000 mensuales.
Si ese ingreso se traduce en tiempo de trabajo, el cálculo aproximado sería el siguiente:
- Día de trabajo: ₡26.667
Hora de trabajo: ₡3.333
Minuto de trabajo: ₡56
A partir de este ejercicio surge una pregunta distinta sobre el dinero: ¿cuánto tiempo de vida cuesta cada compra que hacemos?
Con esa idea, salimos a la calle para preguntar a las personas cuánto tiempo deben trabajar para pagar gastos cotidianos. La respuesta revela una realidad que muchos viven a diario.
“Para ganarme los ¢20 mil que gasté el sábado anterior comiendo con mi familia tuve que trabajar tres días” o “Para comprar este diario de verduras de 3 días de ¢10 mil trabajé todo un día” fueron algunas de las afirmaciones de las personas consultadas.
Cuando los precios se traducen a horas de trabajo, la percepción del gasto cambia. Una comida, una compra de supermercado o incluso una salida familiar pueden representar varias jornadas laborales completas.
Por eso surge una reflexión inevitable: ¿trabajamos para vivir o vivimos para trabajar?
En la siguiente nota le contamos qué dicen los costarricenses cuando el dinero deja de medirse en colones y comienza a medirse en tiempo.
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