Internacional
Colombia define su futuro en segunda vuelta tras ajustada elección presidencial
El candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella obtuvo el 43,77% de los votos y avanzó al balotaje del 21 de junio frente al oficialista Iván Cepeda.
El candidato derechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda disputarán un balotaje presidencial en Colombia, en un escenario de máxima polarización y desenlace aún incierto.
De la Espriella, un abogado y outsider de la política que promete un giro radical en el gobierno de Colombia, dio la sorpresa en la primera vuelta del domingo al recibir 43,74% de los votos con la totalidad del preconteo finalizado y quedar primero contra lo que preveían las encuestas.
El senador Cepeda recibió 40,90% de los sufragios como promesa de continuidad del gobierno del presidente Gustavo Petro y quedó en segundo lugar, pese a que se anticipaba que sería el más votado.
El resultado del balotaje del 21 de junio dependerá en buena medida de lo que hagan los votantes que optaron por otros candidatos como la senadora Paloma Valencia, que tuvo 6,9% de votos por la derecha que lidera el expresidente Álvaro Uribe (que ya adhirió a De la Espriella), o el centrista Sergio Fajardo, que recibió 4,2% (no se ha pronunciado).
Si la mayoría de los votos de Valencia van ahora para De la Espriella, el opositor -que despierta comparaciones con líderes de extrema derecha en la región- estaría cerca de triunfar.
Pero en las tres semanas que restan de campaña para la segunda vuelta habrá otros factores decisivos, señalan analistas.
Uno de ellos es la seguridad que De la Espriella y Cepeda transmitan como posibles presidentes sin haber ocupado nunca cargos de gobierno.
"Una de las emociones principales de este proceso electoral en Colombia es el miedo", señala Felipe Botero, director del departamento de ciencia política y estudios globales de la Universidad de los Andes en Bogotá.
"¿Quién produce menos miedo, un Cepeda o un De la Espriella en el poder? Eso va a ayudar a mucha gente a decidir", dice Botero a BBC Mundo.
Con una carrera profesional como penalista y empresario, De la Espriella obtuvo a sus 47 años un asombroso caudal de votos que creció en pocas semanas.
Sus promesas de aplicar una política de seguridad de mano dura y construir megacárceles parecen haberlo vuelto un candidato atractivo en un país donde la inseguridad preocupa a muchos y le generó comparaciones con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
Además, su perfil ajeno a la clase política y sus constantes referencias a la religión, la familia y la libertad de empresa lo vuelven cercano a otros presidentes como el estadounidense Donald Trump o el argentino Javier Milei, a quienes dice admirar.
Algunos analistas creen que De la Espriella captó en los últimos días una cantidad de votantes de la derecha más tradicional representada por Valencia que optaron por él para evitar que Cepeda ganara en primera vuelta.
Pero De la Espriella también representa "una candidatura de ultraderecha" que para mucha gente supone un "riesgo de erosión democrática o socavamiento de las instituciones", apunta Botero.
Patricia Muñoz Yi, una docente de ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá especializada en opinión pública y marketing político, cree que es muy pronto para considerar a De la Espriella virtual ganador del balotaje.
"Tiene otros retos más allá de mantener esta línea ascendente (de votos), como el reto de limar esas distancias que dejaron las tensiones y la competencia política con algunos candidatos de derecha, especialmente Paloma Valencia", dice Muñoz Yi a BBC Mundo.
Si bien Uribe y Valencia anunciaron su apoyo a De la Espriella el mismo domingo, tras conocerse el preconteo de votos, la experta advierte que eso "no necesariamente garantiza que los seguidores" de ellos se sumen de modo automático al candidato.
Y señala que, para asegurarse el triunfo, De la Espriella deberá además mejorar su votación en lugares del país donde ganó Cepeda, como la capital Bogotá o departamentos del Caribe, pese a que el derechista creció desde la infancia en esta región.
Hijo de un líder comunista asesinado, Cepeda tiene 63 años, entró al Congreso colombiano en 2010 y se destacó por defender a víctimas del largo conflicto armado del país e investigar el paramilitarismo.
Fue facilitador de los diálogos de paz entre el Estado y las Farc en 2016 y defiende la idea de una la "paz total" planteada por Petro para finalizar los conflictos con otros grupos armados, pese a ser cuestionada desde la derecha por su falta de resultados.
Cepeda promete además dar continuidad a las reformas sociales del gobierno para disminuir la desigualdad, dar voz política a sectores marginados, redistribuir tierras y bajar la deforestación amazónica.
Sin embargo, es visto como alguien más moderado y menos carismático que Petro.
Y, si bien pudo beneficiarse electoralmente del aumento de los índices de aprobación del presidente este año por medidas específicas como una subida del 23% en el salario mínimo, esto parece insuficiente para que gane el balotaje.
Tras difundirse los resultados del preconteo de sufragios, Petro y Cepeda los pusieron en duda y dijeron que aguardarán a que las comisiones escrutadoras "cuenten hasta el último voto".
Miguel García Sánchez, un politólogo que codirige el Observatorio de la Democracia en la Universidad de Los Andes, cree que el desafío de Cepeda es "acercarse a sectores que tiene perdidos", como el centro político, y quizás movilizar votantes que evitaron participar el domingo.
"La clave sería tender puentes, hacer algún tipo de alianzas y generarle al electorado algo más emocional", dice García Sánchez a BBC Mundo.
Recuerda que en 2014 el entonces presidente colombiano, Juan Manuel Santos, construyó una coalición amplia para el balotaje y fue reelecto pese a haber salido segundo con menos de 26% de los votos en la primera vuelta.
En 2022, Petro resultó el primer presidente de izquierda electo en Colombia luego de ganar la primera vuelta con menos votos que Cepeda pero con un porcentaje similar (40,3%) y vencer en el balotaje a Rodolfo Hernández, otro outsider de derecha.
Pero los analistas señalan que desde entonces Petro, con su estilo polémico y de confrontación, ha perdido en el gobierno parte de aquellos apoyos electorales que obtuvo.
Ahora su idea de llamar a una asamblea constituyente para cambiar la Constitución colombiana y lograr reformas frenadas en el Congreso inquieta a una parte del electorado.
Entonces, una pregunta abierta es si Cepeda buscará distanciarse del presidente en temas como la constituyente, para atraer votos sin dejar de movilizar a los simpatizantes de Petro en el balotaje.
Ese sería un equilibrio delicado para el candidato oficialista.
"La izquierda la tiene más difícil que hace cuatro años", señala García Sánchez.